Sandra Gómez pide seis meses de cárcel a los dueños del perro peligroso que le atacó

La vicealcaldesa Sandra Gómez tiene hoy una cita judicial. El motivo no se encuentra relacionado con su actividad en el Consistorio sino con el ataque que sufrió por parte de un American Staffordshire, un perro considerado como potencialmente peligroso, en la playa de la Malvarrosa de Valencia.

Los hechos sucedieron en diciembre de 2018 cuando la edil corría junto a su mascota ‘Pep’ por la arena. La política tuvo que ser ingresada como consecuencia de las lesiones que le causó el perro en la mano. La fiscalía no acusa por estos hechos.

No obstante, el letrado de la dirigente socialista sí pide cárcel para Carlos B., el joven que paseaba al can sin las correspondientes medidas de seguridad y a Diana M., la propietaria del animal que no se encontraba en el lugar en el momento del siniestro. En concreto, reclama seis meses para cada uno por un delito de lesiones por imprudencia grave. Pero para el primero de ellos, la pena aún puede ser mayor. La acusación particular solicita que sea condenado a un año y seis meses de prisión por no auxiliar a la edil socialista tras el ataque. Gómez asegura que una vez se produce la mordedura, el acusado se queda impasible mientras un amigo se lleva al perro del ataque -estaba con otro can también de raza peligrosa pero que no interviene en los acontecimientos–.

Ella, en cambio, tuvo que “arrastrarse” por la arena hasta conseguir llegar al paseo donde fue ayudada por otras personas. El perro de Gómez también sufrió heridas, según consta en el escrito del letrado. La vicealcaldesa reclama también algo más de 9.000 euros por las lesiones sufridas en su extremidad y los gastos del veterinario. Esta cantidad, en principio, debería correr por cuenta del seguro. Gómez sufrió una fractura abierta de falange del quinto dedo con lesión nerviosa por tracción y para la que precisó de varias intervenciones quirúrgicas.

La víctima detalla todos los incumplimientos del dueño del can peligroso. En primer lugar, que el American Staffordshire, iba suelto sin la correa de menos de dos metros que debería haber llevado. Tampoco tenía colocado un bozal que hubiera evitado el ataque. Además, la investigación ha permitido acreditar que tampoco estaba inscrito como perro peligroso en el Ayuntamiento de Valencia y que el dueño no disponía de la licencia para un animal de estas características. Además, el perro no había cumplido con el calendario de vacunaciones.

Leave a Reply