Una sirena para los test a docentes

Aparecieron en todos los telediarios. Colas masificadas de profesores madrileños en espera de realizarse una prueba serológica como primer cribado para asegurar que las clases pudieran comenzar sin positivos por Covid-19 en los claustros. Unas aglomeraciones muy criticadas que llegaron a paralizarse en un primer momento y cuyos resultados fueron 3.000 docentes con anticuerpos a los que luego la Comunidad de Madrid realizó la pertinente prueba PCR. Al final, a través de estos test masivos se detectaron unas decenas de casos positivos.

La medida de realizar pruebas masivas a los profesores tiene sus detractores y defensores. Algunos sindicatos docentes o partidos como el PP reclaman adoptar esta medida en la Comunitat. Son cosas que personalmente dejo a los expertos, aunque ni los expertos parecen ponerse de acuerdo, al menos, los expertos de unos y de otros, que entiendo que cada responsable educativo tiene los suyos que les asesoran, vistos los resultados: autonomías como Madrid las hacen, otras como la nuestra, no. Algo de política tendrá la epidemiología para que el método científico termine en concreciones dispares.

Post hoc, ergo propter hoc. No hay que caer en la falacia de que el aumento de clases confinadas de la primera a la segunda semana de curso se deba a no realizar los test masivos, porque tampoco éstos han evitado los confinamientos selectivos en algunos distritos de Madrid. Las cuentas de la semana pasada en la Comunitat son estas: 121 grupos confinados de 97 centros educativos diferentes. Poco más del 5% de los colegios se han visto afectados por cierre de alguna clase, y en el conjunto, muy pocas clases han vuelto a casa a pasar la cuarentena.

El deseo es seguir así, que el grueso de la escuela avance el curso presencial y que los confinamientos de clases que surjan sean puntuales y aislados. Entrando en la tercera semana de colegio comenzará a evidenciarse el impacto de la vuelta a clase en la expansión de la pandemia. Para eso, es clave un protocolo nítido para todos los implicados que facilita la toma ágil de decisiones.

Para que esto sea posible, es esencial la rapidez de la información, que no aumenten los plazos de los resultados de las PCR. Los protocolos son claros cuando se da un negativo y cuando se da un positivo. Más complicado es gestionar esa fase de «en espera de resultados», no porque no se pueda aislar a la persona con síntomas de contagio, sino por la dificultad de decidir qué hacer con el resto de clase. El conseller Marzà pedía esto a Sanidad: hacer más PCR y más rápido en los centros educativos.

Esto sucede con los niños, pero eleva las dificultades escolares cuando el posible contagio está en el profesorado. Para el funcionamiento de la presencialidad, se pueden ‘cercenar’ clases, pero el claustro es un órgano vital cuya cuarentena paralizaría al colegio.

Si al conducir escuchamos una sirena, dejamos paso a ambulancias, bomberos y policía. Priorizamos un bien social atendiendo con premura las urgencias individuales.

Para el derecho de los niños, pero también para un mejor funcionamiento social, familiar y laboral -¡cuánto aporta la escuela a ello!- las pruebas PCR de docentes podrían acompañarse también de una sirena que aligerase la obtención del resultado y, por consiguiente, el rastreo de otros casos en el claustro. Esperemos que no lleguen a necesitarse medidas de este tipo porque vuelva el colapso.

Leave a Reply