China arranca su aventura para conseguir el minado de asteroides

En el Sistema Solar se puede encontrar mucha chatarra espacial, pero también oro, platino e, incluso, agua. Muchos de ellos son restos de la formación de otros plantas, pero, hasta la fecha, solo se ha estudiado las órbitas para evitar que choquen con la Tierra. Estados Unidos y Europa ponen sus miradas en que estas «grandes rocas» no se crucen en la traslación del planeta.

La carrera espacial coge velocidad, pero no por pisar nuevamente la Luna o Marte, sino para extraer todo «su jugo». Lucha que lleva varios años en la mente de muchas empresas, entre ellas de Shackleton Energy Company (SEC).

Entre sus planes está extraer el hielo de los polos lunares instalando allí estaciones mineras operadas por humanos y robots. Los banqueros de Goldman Sachs publicaron en la primavera de 2018 un informe que ponía cifra a esta aventura espacial.

«Es probable que las sondas de prospección puedan construirse por decenas de millones de dólares cada una y Caltech ha sugerido que una nave espacial para minar asteroides podría costar 2.600 millones de dólares», explicaba el texto del banco estadounidense.

Ahora ha tomado la delantera Origin Space. Esta compañía con sede en Pekín trabaja en el lanzamiento de un robot minero en los próximos dos meses.

Sin embargo, la compañía asiática asegura que esa acción de extraer minerales del espacio exterior no es inminente, pero sí sus planes. En noviembre, la firma espera poner en órbita a su satélite NEO-1.

El objetivo de este dispositivo es probar sus funciones de autonomía y control a gravedad cero. Ya en 2021, los planes pasan por acompañar a NEO-1 con Yuanwang-1.

El trabajo de este segundo satélite estará centrado en encontrar y monitorizar los posibles asteroides cercanos a la Tierra que puedan ser minados. La aventura finalizaría en 2022 con NEO-2 que aterrizaría en un asteroide para ser, si se consigue, minado.

Los intentos por extraer recursos como oro, platino y tungsteno se quedan en simples pruebas, al menos de momento.

Más allá de la China, de la NASA, de Moscú o del empuje europeo, la clave del éxito está en la locura de hombres como Jeff Bezos, fundador de Amazon, o Elon Musk, fundador de Tesla.

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