Ceuta encabezó las sanciones por habitante en el estado de alarma

Una patrulla de la Policía Nacional recorre el viejo cauce del Turia , en Valencia, advirtiendo a los ciudadanos sobre la obligación de confinarse en sus casas cumpliendo con las normas del estado de alarma.
Una patrulla de la Policía Nacional recorre el viejo cauce del Turia , en Valencia, advirtiendo a los ciudadanos sobre la obligación de confinarse en sus casas cumpliendo con las normas del estado de alarma.Juan Carlos Cárdenas / EFE

Las Fuerzas de Seguridad detuvieron a 9.173 personas y propusieron 1.142.127 sanciones por incumplir las restricciones vigentes durante el estado de alarma. Ceuta fue donde se presentaron más multas en proporción a su población, con una tasa de 11.173 por cada 100.000 habitantes, cuatro veces más que la media estatal. La siguiente fue Melilla con una tasa de 4.855. Almería, Alicante y Valencia fueron las provincias con más expedientes abiertos en función de sus habitantes.

El impacto del coronavirus en lo más álgido de la pandemia fue desigual en todo el país. No solo por el reparto desproporcional de contagiados, hospitalizados y fallecidos. El civismo tampoco fue uniforme. La reacción de la Policía Nacional, la Guardia Civil y los cuerpos de policía autonómicos y locales varió mucho de unos territorios a otros. Bizkaia, la novena provincia por número de habitantes, fue en la que proporcionalmente menos sanciones se cursaron: 9.408 para algo más de un millón de residentes. Pontevedra y A Coruña —decimosexta y undécima por población—, fueron las otras provincias con las ratios más bajas, según la respuesta parlamentaria al senador Miguel Ángel Heredia (PSOE) a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

En los 98 días de confinamiento gradual del estado de alarma se superaron con holgura las 765.416 multas de los primeros cuatro años de la Ley de Seguridad Ciudadana (2015-2018), conocida como ley mordaza. Zamora, la sexta provincia con menos habitantes, destaca como una de las que las fuerzas de seguridad fueron más estrictas. Huesca también figura entre las diez primeras pese a contar con 220.000 residentes. Pero el caso más palmario es el de Ceuta, con 86.500 habitantes, similar a la de Melilla.

Madrid fue la autonomía con más detenidos (1.484) y expedientados (184.517) en términos absolutos, aunque, si se atiende a su población, desciende a la decimotercera posición. Andalucía, la comunidad más poblada, fue la siguiente en la que se practicaron más arrestos (1.423) por burlar las restricciones. La Comunidad Valenciana, que cerró el podio con 1.409 casos, aglutinó a dos de las cuatro provincias con más detenidos: Alicante (808) y Valencia (521). Más de la mitad de las 1.273 detenciones en Cataluña se concentraron en Barcelona (748).

A partir de aquí, las diferencias con las provincias menos pobladas llegan a ser abismales: el caso más extremo es el de Teruel, con solo tres detenciones entre el 15 de marzo y el 20 de junio. En Cuenca y en Palencia hubo diez. Asturias, una de las comunidades que ha combatido la covid con más éxito, fue la que tuvo menos arrestados (102).

Durante el estado de alarma también se efectuaron 14.040 detenciones por violencia de género. La Policía Nacional realizó 9.191 arrestos, el doble que la Guardia Civil (4.849). Las denuncias por violencia machista ascendieron a 12.231, de las que la Policía se encargó de 8.938. “La preocupación por la violencia de género aumentó todavía más a consecuencia del confinamiento. Que hubiera más de 14.000 detenciones durante ese periodo demuestra la implicación y el trabajo de la Policía y la Guardia Civil”, valora Heredia. En ese tiempo también hubo 124 delitos de odio.

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