Por qué conviene limpiar el motor del coche al menos dos veces al año

El motor es una de las partes del coche que muchos propietarios ‘olvidan’ a la hora de realizar un mantenimiento de limpieza, más allá de los cuidados mecánicos que se le dan a medida que va cumpliendo kilómetros. No sólo la imagen exterior del coche o de la tapicería es la que se debe preservar por la ‘salud’ del coche, del habitáculo o de sus ocupantes.

En general los expertos recomiendan la limpieza del motor al menos tres veces al año. Con cinco las razones se resumen las claves a la hora de llevar a cabo este mantenimiento preventivo.

La primera de ellas es que se reduce el tiempo de deterioro del motor. Un motor limpio no va a mejorar las características que ya tiene pero sí evita que las piezas no metálicas y de plástico del vehículo se puedan ver afectadas por una limpieza deficiente que reduzcan su vida útil.

En segundo lugar, existen muchos casos de propietarios a los que le cuesta distinguir la posición del tapón del anticongelante o del aceite, así como del depósito de agua para el limpiaparabrisas, debido a la gran cantidad de suciedad y polvo acumulado bajo el capó. Y es que el paso de los años sin un mínimo mantenimiento hace estragos en un compartimento que no es estanco.

Otra de las razones que hace importante la limpieza del moto es, según los especialistas en limpieza de vehículos, Alvato Luxury Detailing, que la mugre que se adhiere al motor en forma de grasa combinada con polvo y suciedad eleva la temperatura cuando éste funciona. Es importante que el motor trabaje a una temperatura adecuada con el fin de evitar los inconvenientes del funcionamiento a temperaturas por encima de lo normal y que puedan afectar a su eficacia.

El cuarto motivo por el que tener un motor limpio tiene que ver con el consumo de aceite. Si el motor trabaja con una temperatura adecuada el consumo de aceite se reduce, por lo que mejora su eficacia y su eficiencia.

Finalmente un gran cúmulo de suciedad en la maquinaria del coche puede dañar los filtros ya que existe riesgo de taponamiento o perforación debido a la presión. Hay que tener en cuenta, además, que la imagen exterior que percibimos del motor es el reflejo de distintas operaciones de combustión que se producen dentro del circuito, de los cambios de temperatura y también de las distintas inclemencias del tiempo como el aire, la lluvia, el frío, etc. Y, a esto, debemos añadir las estaciones secas o si vivimos en zonas donde el polvo y la arena conviven a diario con el vehículo.

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