La firme resistencia de Russafa Escènica

Russafa Escènica (festival de otoño) resiste pero lo hace con un ojo puesto en la supervivencia de cara a la próxima edición. El festival de artes escénicas, que cumple diez años en 2020, cuenta ahora con más presupuesto y espacios como San Miguel de les Reyes, pero se enfrenta a obstáculos más allá del covid. Sus responsables aún no han cobrado ninguna de las ayudas públicas, que suponen el 40% de ingresos del certamen, cuyo montante asciende este año a los 220.000 euros (frente a los 150.000 de 2019).

El director artístico de Russafa Escènica, Jerónimo Cornelles, ha lamentado esta mañana, durante la rueda de prensa de presentación de la programación del festival, que se celebrará entre este jueves y el 4 de octubre, que el equipo organizador “ha llegado agotado” a la celebración de la cita escénica. No sólo la actual situación sanitaria ha puesto en jaque al festival, “donde algunos montajes se han caído pero han llegado otros” y que no cuenta con compañías internacionales. Sino que el hecho de que las administraciones públicas no hayan resuelto las ayudas, “nos hace pensar a estas alturas que si cuando finalice el festival el equipo va a poder cobrar”.

Sin embargo, y ante las dificultades, el festival resiste y se reinventa. Desde autobuses gratuitos que saldrán del Parque Central para llevar a los espectadores a los distintas salas donde este año se ha refugiado el festival, a la proyección a través de una plataforma de ‘streaming’ de todos los montajes que se representen durante Russafa Escènica -habrá danza, música, teatro y circo-. Este alquiler se hará sólo de aquellas obras que no estén subvencionadas por ninguna entidad pública. Desde 1,99 a 10,99 euros, dependiendo de las complejidades técnicas que suponga filmar cada representación, el espectador, desde su casa, podrá alquilar el visionado de cada espectáculo y disfrutar de él durante 24 horas. El dinero irá a parar a las compañías cucho caché dependa de una taquilla que se ha visto disminuida por las restricciones de seguridad y distancia.

Así, en cuanto al aforo, de 15.000 entradas que salieron a la venta en 2019, esta edición son sólo 3.000. “De ellas, el 50% ya están vendidas e invitamos al público a que venga al festival”, ha dicho Cornelles, quien ha destacado que el 70% de las localidades dinero va para pagar a las compañías. Este año, además, se mantienen sedes como el Rialto, Rambleta, Círculo, Inestable y el Centro del Carmen. Los viveros, esas piezas cortas de 20 0 35 minutos de duración para 35 personas, pasarán a representarse sólo para cinco individuos. Por ello, este año se han reducido a la mitad, han pasado a ser cinco para que las compañías cobren el doble que en ejercicios anteriores. Entre ellas, destacan los montajes de ‘(Des)conocerse’, de Paula Mellado; ‘Que sabe nadie’, de La Peydro; ‘The patethic show’, de Miguel Ángel Sweeney; ‘Por qué apareciste, de Luis Chover; y ‘Els Tardigrads’, de Anochecer Producciones.

Entre los platos fuertes de esta edición, que llega bajo el lema ‘Deseos’, se encuentran la producción propia del festival, ‘Los de arriba’, del valenciano Adrián Novella que se estrenará en el Rialto del 1 al 4 de octubre. También se podrá ver en el Centro del Carmen ‘1 km2’, obra escrita por el propio Cornelles junto a Maribel Bayona. Por su parte, Espacio Inestable acoge la propuesta de circo ‘10582’, de la compañía Arritmados; la capilla del Monasterio de San Miguel de los Reyes presenta ‘Requiem’, espectáculo de danza de Silvia Batet; en la Sala OFF se representará ‘9’, teatro textual de Perros Daneses y Pega. En el Teatro Círculo recalará la propuesta de teatro textual y artes vivas ‘Wof, Wof, Wof’ de Melena Androide y La Rambleta acoge ‘La Sala de los Trofeos’, de Eva Zapico. Además, ‘Ganeko Crew’, de la compañía Olatz Gorrotxategi se verá en la Sala OFF; ‘Back 2 classics’ de la compañía Planeta Trampolí en el claustro de La Nau; ‘Los protagonistas’ de la compañía El Conde de Torrefiel del Escalante Centro Teatral, que se representará en La Mutant, un bosque doble con los espectáculos ‘How to be a sexy heroine’ de María Tamarit y ‘Cruising’ de Alejandría Cinque y, por último, ‘Catalina’, de Iniciativa Sexual Femenina. Al final, la mayoría de montajes versan “sobre el deseo a ser feliz”, ha afirmado Cornelles.

Russafa Escènica, según Cornelles, celebra que se pueda disfrutar de una edición atípica, marcada por el Covid-19, pero en la que se sigue apostando por que todos los montajes sean estrenos. Eso sí, con la vista puesta en una edición, la de 2021, que “ojalá” llegue a desarrollarse. “Esto es un sobresfuerzo. Hemos llegado agotados”, ha confesado el director artístico.

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