Los italianos respaldan el referéndum para recortar los parlamentarios

«¡Hay que mandar a los políticos a su casa! Son todos iguales, no se preocupan nada más que de comer ellos y no de la gente normal. Claro que he votado ‘sí’, hay que darles una lección a estos canallas que han destrozado el país». Anna Maria baja con extremo cuidado las escaleras de un colegio electoral situado en un barrio residencial de Roma. A sus 90 años, ha hecho un notable esfuerzo para participar en el referéndum constitucional que se celebra hoy y mañana en Italia para reducir el número de diputados y senadores.

Si gana el ‘sí’, como vaticinan todas las encuestas, los parlamentarios pasarán de 945 a 600, alineándose así el legislativo italiano con las cifras habituales de otras naciones europeas. El recorte, que entraría en vigor a partir de la próxima legislatura, permitirá ahorrar un máximo de 100 millones de euros anuales, según los cálculos del Movimiento 5 Estrellas (M5E), socio principal de la coalición de Gobierno y promotor de la consulta, que no precisa de una participación mínima para resultar válida.

«No hay ningún riesgo para la democracia por tener menos parlamentarios, como sostienen algunos. Todo lo contrario. Hay que celebrar que vayamos a conseguir quitarnos de encima a unos cuantos políticos», cuenta riéndose Filippo, empleado de 45 años que ha acudido a votar junto a su esposa. «El referéndum es una buena oportunidad para reducir el derroche del gasto público en un momento que, además, es muy difícil para el país por la crisis económica que está provocando el coronavirus», sostiene la mujer. «Creo que los partidos pueden hacer mejor las cosas aunque ahora vayan a tener menos parlamentarios».

A la salida de los colegios electorales eran mayoría los que reconocían haber votado ‘sí’ en el referéndum. Lo veían como una oportunidad para ajustar cuentas con una clase política con la que son muchos los que se sienten defraudados. La nonagenaria Anna Maria resume bien este sentimiento general: «Mire, a mí me ha dado tiempo a votar a todos los partidos: rojos, azules, blancos o amarillos. Yo lo que pretendo es que no nos roben y hagan bien las cosas, pero al final todos los partidos han demostrado ser iguales». Como ella muchos italianos encontraron en el referéndum la opción para castigar a la ‘casta’ política.

Ese mismo sentimiento fue el que llevó al M5E a ganar las elecciones de 2018. El esperado éxito de esta votación popular llega, no obstante, en un momento de extrema debilidad para esta fuerza política y no parece que vaya a lograr capitalizarlo. En las encuestas se ve superada ampliamente tanto por la Liga de Matteo Salvini como por el Partido Democrático (PD, centroizquierda), su socio en la coalición de Gobierno. Incluso la formación derechista Hermanos de Italia de Giorgia Meloni le pisa los talones.

Consciente de que la victoria del ‘sí’ se da por descontada, Luigi Di Maio, ministro de Asuntos Exteriores y uno de los pesos pesados del M5E, ha presentado en sus últimas intervenciones al referéndum como una primera pieza en el camino de otros cambios de calado. «Si recortamos los parlamentarios tendremos la posibilidad de acelerar el proceso de la nueva ley electoral y de otras reformas constitucionales. Yo digo: iniciemos», comentó esta semana en la Rai. Queda por ver si esas transformaciones cuentan con el apoyo entre los partidos que se ha granjeado la reducción en el número de diputados y senadores. Pese a las importantes voces contrarias dentro todas las formaciones, la posición oficial de la mayoría de las fuerzas políticas era a favor del ‘sí’.

En la primera cita con las urnas que se celebra en Italia desde que se desató la pandemia, la jornada transcurrió con normalidad. A las 12 horas habían despositado su papeleta el 12,25% de los electores. El lunes se vota hasta las 15,00 horas, cuando comenzará el escrutinio. De forma simultánea al referéndum se celebran comicios en mil municipios y 7 regiones. Los partidos están muy pendientes de lo que ocurra en las regionales, en las que se espera un importante crecimiento de la coalición de derechas, formada por la Liga, Hermanos de Italia y Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi.

Se espera que los candidatos conservadores ganen en Véneto, Liguria y Valle de Aosta, mientras que la izquierda mantendrá Campania. No está en cambio nada claro lo que ocurrirá en Apulia, Las Marcas y Toscana, gobernadas hasta ahora por el PD. La pérdida de estas tres regiones y, en particular, de Toscana, por su valor como histórico bastión ‘rojo’ del país, supondría un indudable revés para la izquierda. No obstante, los analistas políticos descartan que la crisis política que se abriría en ese caso acabe afectando a la coalición gubernamental que sostiene al Gobierno liderado por Giuseppe Conte, que se ha mantenido ajeno a la campaña electoral de cara a esta cita con las urnas.

Leave a Reply