Competir y colaborar, ahora viene lo difícil para CaixaBank

El presidente de Bankia, que será presidente ejecutivo de la nueva entidad, José Ignacio Goirigolzarri (derecha), y del consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar. EFE/David Campos
El presidente de Bankia, que será presidente ejecutivo de la nueva entidad, José Ignacio Goirigolzarri (derecha), y del consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar. EFE/David CamposDavid Campos / EFE

La rueda de prensa de presentación de la fusión de Bankia y CaixaBank del pasado viernes duró más de dos horas y media. En una mañana agotadora, José Ignacio Goirigolzarri, presidente ejecutivo de Bankia y de la futura entidad, aguantó con paciencia y buen humor las casi treinta preguntas formuladas. Estuvo acompañado de Gonzalo Gortázar, primer ejecutivo de la CaixaBank actual y de la futura. Antes, los dos habían estado algo más de una hora respondiendo (en inglés) a los analistas.

Durante todo este tiempo, los dos directivos hicieron alarde de las buenas relaciones personales y profesionales. “Como contribuyente creo que ha sido una suerte que Goirigolzarri haya estado al frente de Bankia porque ha hecho un trabajo magnífico”, apuntó el directivo madrileño. “Tranquilo Gonzalo, no te voy a echar aunque estuviera en mis competencias”, bromeó el presidente. Y también salieron a relucir las aficiones futbolísticas: “No haré bromas sobre resultados de fútbol”, apuntó Gortázar, seguidor del Real Madrid, ante el presidente, aficionado del Athletic de Bilbao.

Goirigolzarri admitió que conoció a su nuevo compañero de fusión “hace ya muchos años”. No lo dijo, pero fue a principios de los 2000, cuando el banquero vasco preparó la compra de Bancomer en México para el BBVA, y Gortázar era responsable del equipo de Morgan Stanley que asesoró a la entidad española. Precisamente ahora Morgan Stanley ha ayudado a CaixaBank en esta operación.

Algunos ejecutivos que conocen a ambos responsables confían en que la relación será complementaria por su carácter y porque Goirigolzarri, uno de los mayores expertos en banca comercial, puede mostrar muchas claves a Gortázar, procedente de un mundo más financiero. Otros creen que pueden saltar chispas porque el presidente de Bankia, por su propio peso profesional, podría acabar saliendo de su terreno, bastante acotado, para entrar en el de Gortázar. El tiempo lo dirá, pero sin duda entre los dos estará Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa, principal accionista, cuyo papel también despierta interés. A favor de Goirigolzarri juega que Fainé no ha ocultado la buena opinión que tiene del nuevo presidente, pero los tres entran en un terreno desconocido, donde el factor humano será clave.

Y mientras tanto, el nuevo banco vivirá durante seis o siete meses, hasta que se cierre legalmente la fusión, una situación curiosa: Bankia y CaixaBank competirán “fieramente en el mercado”, según Goirigolzarri, mientras mantiene un equipo de fusión que irá coordinando el ensamblaje de las piezas más complicadas. Según se explicó en la rueda de prensa, hasta que no sean una sola entidad, cada uno se debe a sus accionistas, clientes y empleados, y prepararán por separado sus cuentas de resultados que presentarán ante el mercado en próximos meses.

Un equipo de cinco especialistas

Fuentes de la operación apuntan que es obligado que sea así porque las normas de Competencia impiden tener coordinación comercial. “Y no es seguro que nos vayamos a fusionar. No habrá instrucciones a la red de no ir contra nuestro posible socio”, indican. No ocultan que pueden llegar problemas, pero esperan que el sentido común y la buena voluntad allanen las dificultades.

El equipo de coordinación, capitaneado por Goirigolzarri y Gortázar, incluirá a los responsables de informática y plataformas, a los comerciales, a los de medios para conocer con detalle las redes de sucursales, a los de jurídico y, por supuesto, a los de recursos humanos, donde estará la patata caliente de la fusión.

El viernes no se quiso profundizar en el número de despidos. En los 15 días de análisis de datos, previos a la oferta de compra, se han manejado diferentes escenarios. La cifra de 8.000 trabajadores, el 15,5% del total, parece admitida, aunque Gortázar aseguró: “Intentaremos ser imaginativos para evitar las salidas de personal”. El socio del Gobierno, Unidas Podemos, estará atento y llegarán las tensiones. Entonces se pondrá a prueba la buena relación y colaboración entre los tres ejecutivos implicados en esta fusión, “que es la mejor pero no será fácil ni breve”, admitió Gortázar.

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