Zarco vuelve a la ‘pole’ con una Ducati satélite

Johann Zarco, del Esponsorama Racing Team, durante la sesión de clasificación en Brno.
Johann Zarco, del Esponsorama Racing Team, durante la sesión de clasificación en Brno.MARTIN DIVISEK / EFE

Cuando KTM le bajó de la moto, a mediados del curso pasado, para poner fin a su sufrimiento –tuvo problemas desde el primer día para pilotar la moto austríaca y había renunciado al segundo año de contrato– Johann Zarco no podía imaginar que se adjudicaría la pole position ya de la tercera carrera del año 2020. Lo hizo este sábado en el circuito de Brno, montado en una Ducati satélite de uno de los equipos más modestos del campeonato: el Esponsorama Racing (heredero del hasta ahora equipo Avintia), dirigido por el ex piloto Ruben Xaus.

“Me partieron el corazón”, dijo Zarco en septiembre del año pasado, cuando le comunicaron que no querían que volviera a competir con una moto con la que ponía en riesgo su vida, tal era su falta de confianza en una máquina con la que, por otro lado, Pol Espargaró, era cada día más rápido y consistente. Pero el francés, tozudo, acabó la temporada en la pista. Fue el sustituto de Nakagami en el equipo LCR cuando el japonés se lesionó. Y aunque su nombre sonó con fuera para tomar el relevo de Lorenzo en el equipo oficial de Honda, el dos veces campeón de Moto2 acabó fichando por la estructura española, un equipo privado con un estrecho vínculo con la fábrica Ducati.

Zarco ha vuelto a sonreír este sábado. Ha vuelto al parque cerrado como el hombre más rápido de la jornada –en su palmarés figuran cinco poles en MotoGP, todas con el equipo Tech3 y una Yamaha satélite– y este domingo saldrá desde la primera posición de la parrilla. “No me lo puedo creer. Es fantástico. Este fin de semana he tenido muy buenas sensaciones, ya desde el primer día, aunque no esperaba hacer la pole. Me ha costado al principio, porque aquí cuesta mucho encontrar agarre, pero cuando he visto que había hecho una vuelta en 1m, 55′6s, he pensado ‘qué tiempo más bueno”.

Junto a Zarco, en la primera fila de la parrilla, formarán este domingo otras dos motos satélites, las del equipo revelación del 2019: el Petronas. El magnífico rendimiento de Quartararo ya el curso pasado le valió una Yamaha oficial para este curso –hoy es el líder de la categoría con dos victorias–, en el que se ha apuntado las dos primeras poles, ambas en el circuito de Jerez. Ya en Brno, volvió a pelear por el mejor tiempo. Y hasta se fue al suelo en la última vuelta por intentar mejorar sus cronos y volver a la primera posición. Tras unas cuantas volteretas por la grava, se conformará con salir segundo. Tercero, a su lado, estará su compañero de equipo, el ítalo-brasileño Franco Morbidelli.

Así pues, tres pilotos de equipos privados completan la primera fila de la parrilla en la República Checa, todo un hito para un campeonato, eso sí, que adolece de la ausencia de Marc Márquez, baja ya dos semanas atrás en Jerez. Al ganador de seis de los últimos siete títulos de MotoGP –operado por segunda vez el lunes de una fractura en el húmero– le buscan relevo en la parrilla. Y los mejor posicionados son los outsiders, los intrusos que van picando piedra alejados de los equipos de fábrica, por juventud o historial, y que, merced a un reglamento que favorece la igualdad con las motos de fábrica, avivan la competencia, alegran la competición y complican la vida a los que están llamados a dominar la categoría.

En ese apartado estarían, por ejemplo, Maverick Viñales, piloto de Yamaha, quinto clasificado en Brno, morrocotudo su enfado al final de la sesión; o Andrea Dovizioso, piloto de Ducati, 18º tras un día desastroso en el que nada pareció salirle bien. Otros menos señalados por el menor potencial de sus respectivas fábricas, como los hermanos Espargaró, siguen mejorando jornada a jornada. Y sorprendiéndose incluso a sí mismos. Aleix (Aprilia) se clasificó cuarto; Pol (KTM), sexto. Claro que la carrera, este domingo, será otra cosa. Casi siempre lo es.

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