La alergia: una epidemia creciente en las sociedades avanzadas

Es un hecho que cada vez se diagnostican más alergias, sobre todo en los países desarrollados. Y ello no obedece a una causa concreta, sino más bien a la concurrencia de una serie de causas. Una de ellas es la llamada «teoría higienista»: una parte del sistema defensivo de la especie humana se desarrolló para defendernos de una serie de infecciones e infestaciones (ej: parásitos); la práctica desaparición de este tipo de infestaciones en los países del llamado «primer mundo» ha dejado «desocupada» a esa parte del sistema inmune, que se procura trabajo «defendiéndonos» de organismos y sustancias no nocivas (pólenes, alimentos, pelos de animales, látex, ácaros,…). Otra causa potencial del incremento de la alergia es el modo de vida occidental: sociedades con elevados niveles de contaminación ambiental, falta de ventilación de las viviendas por el aislamiento térmico, componentes usados en la construcción, aditivos alimentarios, etc. También el progreso en los métodos de diagnóstico ha contribuido al aumento de las enfermedades alérgicas. Así pues, múltiples causas, algunas de ellas no bien aclaradas, contribuyen al incremento de las alergias de una forma más o menos coordinada.

Cuando se habla de alergia, se habla no de una enfermedad concreta, sino de un tipo de enfermedades; así como se clasifican dentro del grupo de «enfermedades infecciosas» la amigdalitis, la neumonía, la varicela, la meningitis,…, de la misma forma el asma, la rinitis, la conjuntivitis, la urticaria, el eczema,… son o pueden ser enfermedades con una base alérgica. Estas enfermedades tienen un fuerte componente hereditario, de forma que la posibilidad de que los hijos de una persona alérgica también lo sean es mayor que en el caso de las personas no alérgicas. Pero ello no es una consecuencia indefectible; diríamos que el hijo de un alérgico juega más números en una hipotética lotería para que le toque ser también alérgico, pero puede que no le toque, de la misma forma que el hijo de un no alérgico, aunque menos probable, puede terminar siendo alérgico.

Dentro de las enfermedades alérgicas, la rinoconjuntivitis es la mas frecuente y se caracteriza por síntomas como picor de ojos y nariz, estornudos, moco claro, congestión de nariz, lagrimeo, etc., que se producen de forma recurrente, con frecuencia de manera periódica en relación con la exposición a determinadas sustancias, factores meteorológicos o estacionales, lugares, etc. Cuando se trata de una rinoconjuntivitis persistente moderada-severa puede afectar de forma muy notable la calidad de vida.

El asma es otra de las enfermedades alérgicas más comunes. De hecho, es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia. Se caracteriza por episodios recurrentes de tos, pitos en el pecho, dificultad para respirar y sensación de opresión en el pecho. Si bien en la mayoría de los casos la causa es una alergia, con frecuencia las crisis se desencadenan por infecciones por infecciones por virus, ejercicio,… sobre todo en los niños. Habitualmente se trata de un problema que, aunque por crónico puede ser preocupante, suele ser de intensidad leve o moderada. Pero en algunos casos puede llegar a ser un problema grave que requiere visitas a urgencias y eventualmente hospitalización.

La alergia alimentaria constituye otro problema bastante frecuente. Los síntomas pueden ser muy variados: desde molestias orales (picor de boca, hinchazón en los labios), hasta síntomas digestivos (vómitos, diarrea, dolor abdominal), síntomas en la piel (urticaria, hinchazón, eczema,…), síntomas respiratorios (asma, rinoconjuntivitis,…), o incluso anafilaxia, que puede llegar a ser muy grave. Los alimentos responsables dependen en gran medida de los hábitos alimentarios y de la edad. En los niños las alergias alimentarias más frecuentes están causadas por la leche de vaca y el huevo. En los adultos los frutos secos (nueces, avellanas, cacahuetes,…) causan alergia de manera habitual. El pescado, el marisco, las frutas (melocotón, kiwi, etc), los cereales, etc. son otros alimentos capaces de causar alergia.

Eczemas, urticarias, alergia a veneno de insectos, (abejas y avispas), alergia a medicamentos, etc. son otras alergias comunes.

Para lograr un adecuado abordaje de las enfermedades alérgicas un principio fundamental es identificar y eliminar/combatir la/s causa/s. A este fin el diagnóstico alergológico es imprescindible. Por ejemplo, si un paciente es alérgico a la caspa de gato y tiene un gato en casa, la toma de medicamentos preventivos o sintomáticos puede suponer, a lo sumo, un alivio parcial y transitorio, si no se determina que el gato es el origen del problema y se aparta o el paciente inicia un tratamiento con vacunas para disminuir la intensidad de su alergia.

Es asimismo indispensable identificar la cronología de los síntomas y conocer las circunstancias ambientales en las que se desarrolla la vida y la actividad del paciente. Por ejemplo, es muy habitual que en la prensa se hable de alergia de forma mayoritaria/exclusiva en primavera. Ello obedece a que la mayoría de los medios de comunicación más conocidos están radicados en Madrid, donde los alergenos predominantes son los pólenes. Pero en la Comunidad Valenciana los alergenos más frecuentes son los ácaros del polvo, que tienen una mayor incidencia en otoño/invierno.

La Alergología, como disciplina médica, ha experimentado un notable avance en los últimos años, como consecuencia de la profundización en el conocimiento de los mecanismos que están detrás de las reacciones alérgicas, así como la mejoría de los métodos para el diagnóstico, que ha permitido la identificación de nuevos «alergenos», hasta no hace mucho tiempo desconocidos. El llamado «diagnóstico molecular» ha supuesto un enorme avance en este sentido, porque ha permitido explicar algunas reacciones antes inexplicables y fenómenos de reactividad cruzada antes indescifrables. Por ejemplo, hay algunos pacientes que tienen alergia a los ácaros del polvo doméstico y a las gambas; en muchas ocasiones el origen de este problema radica en que el paciente es alérgico a la «tropomiosina» que es una proteína presente tanto en el músculo de los ácaros como en el de los crustáceos. Asimismo, el diagnóstico molecular permite una prescripción mucho más correcta de la Inmunoterapia (vacunas específicas), lo que redunda en una mayor eficacia y seguridad de la misma. La consecuencia de todo esto es que, con un adecuado diagnóstico y tratamiento, la cura de los problemas alérgicos es una posibilidad ciertamente abierta.

Todas estas cuestiones requieren por tanto un abordaje preciso y especializado, que la Clínica Alergológica Nieto les ofrece. Para más información pueden visitar www.alergianieto.com

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