iPronics, la startup valenciana «más prometedora», según Nature

En las últimas dos décadas, el tráfico de datos se ha incrementado hasta cifras insospechadas. La fotónica se presenta como una herramienta para impulsar las comunicaciones y parte de una base de cambiar electrones por los fotones.

Un giro de 180 grados permitirá que ordenadores, tabletas, móviles puedan funcionar millones de veces más rápido que mejorarían las velocidades de cálculo y del transporte de datos.

Desde hace años existen grandes empresas como IBM o Intel centradas en este futuro mercado que promete un rendimiento espectacular y sin precedentes. Sin embargo, el importante gasto para desarrollar este tipo de tecnología hace que la investigación en este terreno quede acotada, de momento, a las grandes tecnológicas estadounideses y chinas.

No obstante, y desde 2009, una spinoff de la Universidad Politécnica de Valencia ha tratado de democratizar esta tecnología y que le ha valido el título filiales pioneras a nivel mundial en 2020 en la primera edición del Spinoff Prize, impulsado por la revista Nature y la multinacional Merck.

iPronics trabaja desde hace una década para hacer accesible comercialmente y democratizar el acceso al inmenso poder computacional de la fotónica. Tras varios años de investigación llevada a cabo en los Photonics Research Labs del Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia, los procesadores fotónicos programables de iPronics tocan a la puerta del mercado copado por las gigantes del sector.

«En pocos años este producto podrá emplearse por cualquier usuario, tenga o no conocimientos técnicos», apunta Ivana Gasulla, directora de información de iPronics.

La solución de la compañía valenciana rebaja el coste al compartir una plataforma de hardware común reconfigurable por software. Esta solución permite que el mismo hardware se aplique a un número ilimitado de aplicaciones.

«Los procesadores y chips basados en transistores electrónicos se están acercando a los límites de sus capacidades fundamentales y la fotónica programable es clave para hacer frente, a bajo coste, al apetito voraz de potencia de computación que requieren muchas aplicaciones emergentes», apunta José Campany, COO de la compañía.

El enfoque liderado por esta firma española «está llamado a cambiar radicalmente la forma en que hasta ahora se han concebido los sistemas de tratamiento y procesado de la información», aseguran sus responsables.

El sistema diseñado por iPronics busca cooperar con los sistemas electrónicos y no competir con ellos. A ello se añade su carácter disruptivo al romper las barreras de acceso y utilización de los chips fotónicos.

La inteligencia artificial, los coches autónomos, las comunicaciones 5G, la interconexión de centros de datos, la computación cuántica y el Internet de las Cosas son algunas de las aplicaciones de la fotónica, «en pocos años», apunta Gasulla.

«Estar en esta selección global de empresas tecnológicas pioneras supone una validación del potencial a futuro de los procesadores fotónicos programables de iPronics, más rápidos, baratos y fáciles de usar», destaca Iñaki Berenguer, cofundador y Presidente no Ejecutivo de iPronics.

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