Una técnico de enfermería, primera muerte entre los sanitarios valencianos

El coronavirus se ha cobrado la primera víctima mortal entre el personal sanitario valenciano. Se trata de una técnica de enfermería que trabajaba en el centro de salud de Faura, según confirmó ayer la secretaria provincial del Sindicato de Técnicos de Enfermería en Valencia (SAE), Valeria Casero.

Hasta ahora la Conselleria de Sanidad no ha reconocido la muerte de ningún médico, de ninguna enfermera ni de ningún técnico de enfermería. El fallecimiento de esta sanitaria se produjo «el miércoles, durante el cambio de turno de la tarde al de la noche», indicó la responsable de la citada organización sindical.

La víctima mortal se encontraba ingresada en el hospital de Sagunto y a pesar de que murió el miércoles por la tarde a última hora, en Sanidad no han hecho público este fallecimiento. Se ha quedado, al igual que tantos otros, como un número más dentro de una estadística.

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El jueves pasado se anunciaron 443 fallecimientos de personas con coronavirus en la Comunitat Valenciana. Son los fallecimientos que se produjeron el día anterior el 1 de abril. Fueron 45 en la provincia de Castellón, 188 en la Alicante y 210 en la de Valencia. Esta técnico en enfermería paso a formar parte de los 210 que se atribuyeron a la provincia de Valencia.

Esa jornada la conselleria de Sanidad anunció que en la Comunitat Valenciana había 1.100 sanitarios infectados, 133 de ellos en la provincia de Castellón, 472 en la de Alicante y 495 en la provincia de Valencia.

«La conocía desde hace 20 años, del Hospital Clínico», aseguró apesadumbrada Valeria Casero.

La secretaria provincial del SAE en Valencia denunció «la falta de medios» que sufren en su trabajo. «Los técnicos en cuidados de enfermería somos quienes más cerca estamos del paciente pues entre nuestras múltiples funciones, se encuentran, por ejemplo, la realización de la higiene, los cambios posturales, la toma de constantes vitales o la administración de medicación oral, rectal y tópica, además de la nutrición enteral y nasogástrica. Esta cercanía con el paciente, sin la protección adecuada, expone a estos profesionales a un alto riesgo de contagio, por ello SAE no ha dejado de exigir la dotación de EPI y la realización de los test a todos los profesionales sanitarios», denunció Valeria Casero.

«Ahora han empezado a darnos máscaras pero vamos a quedarnos con déficit de material muy pronto y es primordial que dispongamos de medidas de protección adecuadas porque los técnicos en enfermería estamos en primera línea en el trato con el paciente», insistió la secretaria provincial de la mencionada organización sindical.

Valeria Casero aseguró que los medios de proyección se destinan principalmente «a las UCI y urgencias», mientras que los centros de salud «prácticamente no reciben ningún material de protección, están desprotegidos». Casero resaltó que, sobre todo, «faltan pantallas protectoras y batas impermeables».

Ambulatorios sin protección

La dirigente sindical lamentó que antes de que empezara a repartirse material de protección en los hospitales, y un poco en los ambulatorios, «se utilizaron mascarillas y batas que no estaban homologadas, pero es que no había otra cosa, no había nada. Y, la verdad, eso no nos protegía como debiera de habernos protegido».

«Acabamos de sacar a una compañera de la UCI. Todo es incertidumbre. Puedes contagiarte, encontrarte más o menos bien y rápidamente tener que ingresar en la UCI», lamenta.

«Ya hay más de 15.000 sanitarios afectados en España y esta cifra no dejará de crecer hasta que se empiecen a tomar en serio las medidas de protección y se deje de jugar a parchear el problema. Realizar la prueba a todos los profesionales y que se les equipe con los EPI adecuados es fundamental para evitar muertes y contagios», aseguró SAE en un comunicado.

«Si queremos que el número de contagios empiece a disminuir hay que empezar a proteger a aquellos profesionales que están en primera línea de actuación para evitar que el virus se propague», manifestaron desde este sindicato.

SAE recordó que presentó una denuncia ante La Fiscalía General del Estado y las inspecciones de trabajo de las distintas autonomías «porque consideramos que en esta exposición a la que se enfrentan los profesionales en el ejercicio de sus funciones existe indicios de un delito contra la seguridad en el trabajo».

Por su parte, el máximo responsable del Sindicato Médico, Andrés Cánovas, puso de manifiesto que «habrá que ver qué está pasando en el Hospital General de Alicante que tiene en cuarentena a 635 sanitarios, más de la sexta parte de todo su personal y el doble que en La Fe, que tiene muchísimos más empleados que el alicantino».

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