Olvídate de Einstein: es mejor ser trabajador que un genio

Ha llegado la hora de quitar el póster de Albert Einstein sacando la lengua y colgar una fotografía de Thomas Alva Edison mirando pensativo una bombilla. Bueno, quizá no sea necesario llegar a profanar el icono del siglo pasado… Pero conviene recordar la frase por la que se recuerda el espíritu incansable y perseverante del inventor: “El genio es 1% inspiración y 99% transpiración”. O sea, que para obtener resultados hay que sudar. Y mucho. Lo que Edison nunca dijo es que el esfuerzo vale para uno y para los demás: este tipo persona, trabajadora y perseverante, motiva más que los genios, según un trabajo de la doctorando de la Universidad de Penn Danfei Hu y la profesora de psicología de la Universidad William Patterson Janet Ahn, publicado recientemente en la revista Basic and Applied Social Psychology.

Las investigadoras de las instituciones estadounidenses llegaron a esta conclusión a través de una serie de tres experimentos. En el primero, dieron a leer a 176 estudiantes la historia de todas las dificultades de un científico reconocido. A la mitad de ellos les dijeron que eran vicisitudes de la carrera de Albert Einstein mientras aseguraban al resto que el protagonista de la historia era Thomas Edison. Quienes tenían en mente al físico alemán pensaron que el éxito había sido resultado exclusivamente de un cráneo privilegiado, y posteriormente se mostraron menos motivados para completar una serie de ejercicios matemáticos.

Las investigadoras repitieron el experimento en 162 personas con una variación. En lugar de decirles a la mitad que era la historia de Edison les dijeron que era la de Mark Johnson, un científico que se habían inventado. Y observaron que la motivación también fue mayor entre quienes habían creído leer las dificultades del científico ficticio. En el tercer experimento, en el que participaron 288 personas, introdujeron una tercera historia para que las tres opciones anteriores estuvieran disponibles. En este caso también encontraron que Edison motivaba a los estudiantes mientras el genio provocaba el efecto contrario.

El objetivo del nuevo trabajo es profundizar en las estrategias que ayuden a potenciar las vocaciones en las carreras STEM (acrónimo inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), disciplinas de gran proyección que, paradójicamente, no figuran entre las prioridades de la mayoría de los jóvenes. Pero la proverbial perseverancia de Edison, de quien se dice que falló mil veces antes de hacer su primera bombilla, no es clave solo en este terreno. Según la profesora de la Universidad de Pensilvania Angela Duckworth, la determinación, la capacidad de no cejar en un empeño pese a todas las distracciones y dificultades, es la huella de los triunfadores, ya sean deportistas de élite, empresarios o estudiantes.

Es lo que Duckworth llama grit en su libro El poder de la pasión y la perseverancia (Urano, 2016). Si te interesa saber si una persona tiene el grit necesario para destacar, ella misma ha diseñado una escala que lo valora a través de diez sencillas preguntas (lo más complicado a la hora de responderlas es usar el traductor de Google). Tener una puntuación alta es buena señal. Si es baja, hay que ponerse manos a la obra: no cuelgues de la pared una foto en blanco y negro de un inventor que no haría una mueca graciosa aunque de ello dependiera la iluminación de su Ohio natal. Pero, por tu bien, descuelga ya la foto de Einstein. No es buena compañía.

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