Hacia una recuperación responsable

El COVID-19 ha provocado que el planeta haya entrado en un coma inducido y la pregunta que todo el mundo se hace es cuándo y cómo vamos a empezar a superar esta crisis. Nadie estaba preparado para una pandemia de estas características, cuya principal consecuencia, además de la pérdida de vidas y el miedo instalado en nuestra sociedad, apunta a que el mundo va a ser a partir de ahora diferente. Se habla ya del llamado distanciamiento social y de que la sociedad interactuará sobre todo a través de las tecnologías digitales, incrementando aún más el comercio ‘online’ y las operaciones en la red. Y el teletrabajo puede llegar a convertirse en un nuevo modelo global.

Otro de los cambios a los que nos enfrentamos es el cuestionamiento de la globalización. Con ello, la relación entre países, el comercio internacional o la libre circulación de las personas podrían ser algunos de sus efectos. Y todo ello puede dar pábulo a los discursos emocionales, que apelan a los sentimientos por encima de la razón. Uno de los perdedores puede ser Europa como proyecto común de casi 300 millones de personas.

Es ahora, por tanto, cuando el gran proyecto europeo que hemos construido debe transmitir unidad y ambición ante los grandes objetivos comunes: promoviendo el empleo, un sistema sanitario de calidad, un sistema de pensiones sostenible, una educación moderna y de calidad, y un respeto y cuidado por el medio ambiente. Para lograrlo se necesitan liderazgos fuertes, gran dosis de determinación y consensos entre todos los actores: políticos, económicos, empresariales y sociales. Sin el consenso y la participación de todos será difícil llegar de nuevo a tener un proyecto ilusionante para todos.

Entre los objetivos prioritarios de nuestro país deben estar la recuperación inmediata del tejido industrial, del consumo y del empleo. Todas las empresas y autónomos de este país son fundamentales para iniciar la remontada, creando riqueza. Será la iniciativa privada el motor básico de esta recuperación.

Todas las empresas tenemos una responsabilidad con nuestro país y debemos contribuir con nuestro esfuerzo y capacidad operativa. Dentro de esa responsabilidad y compromiso desde Naturgy se han tomado decisiones estos días que pretenden ayudar a esta recuperación. Y no somos los únicos, ni mucho menos.

La sociedad española ha demostrado ya en muchas ocasiones su capacidad de superación. España cuenta con mucho talento que debe aprovechar para servir a la sociedad y para que nuestras compañías sigan manteniendo su competitividad y su prestigio en todo el mundo. J. F. Kennedy, en una de sus más conocidas alocuciones, lanzó la famosa frase: «No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país». Ahora es el momento de apostar por este país, por volver cuanto antes a tener las mismas ganas de disfrutar, de avanzar y de liderar. Oportunidades no faltarán.

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