El sentido del deber

Este gobierno ha de ser sustituido de inmediato. Lo impone los hechos. Suma ya más de once mil muertos. Cómputo incluso que podría no ser real. Según estimaciones del sector funerario que contabilizan uno a uno todos los certificados de defunción expedidos, se habrían superado esta semana las catorce mil víctimas. Queda además el drama de la ruina de familias y empresas. Un millón de nuevos parados en el término de quince días por culpa de las decisiones alocadas de Sánchez e Iglesias. Dos incapaces tramposos a los que habrá que exigirles responsabilidades penales por sus gravísimas negligencias en el cuidado de la salud y de la vida de todos. Sin embargo, su desvergüenza no mengua. Hunden a los autónomos cobrándoles la cuota del mes de marzo en vez de atender sus auténticas necesidades y en cambio les regalan quince millones de euros a las televisiones del duopolio para que mantengan una línea informativa manipuladora, dócil y blandita que -por ejemplo- oculta sistemáticamente la voz de la tercera fuerza política nacional, representante de casi cuatro millones de españoles. Por eso Sánchez e Iglesias son también una amenaza para la libertad. Han cerrado el Congreso de facto para que la oposición no les moleste y las ruedas de prensa desde Moncloa son una farsa dirigida que deja sin espacio las preguntas de los medios críticos. Iglesias por su parte sigue actuando contra la democracia para impulsar su modelo comunista bolivariano y se permite amenazar la propiedad privada y el ahorro de los particulares. Mientras, Sá nchez mira hacia otra parte para continuar amarrado a la silla. En conjunto un duo nefasto y una gestión miserable. No cabe seguir así. España precisa con urgencia un gobierno de concentración nacional que encare la pandemia y afronte la gravísima crisis económica generada por la incompetencia, el sectarismo y las mentiras de Sánchez e Iglesias. Es la propuesta de Abascal porque mantener las cosas igual implica ir directos a una catástrofe mayor y a un estallido social de gravísimas consecuencias. Se impone pues virar a fondo. El sentido del deber exige de lleno servir a la verdad. El PSOE tiene la obligación de deshacerse de Sánchez, de Podemos y de sus aliados separatistas para ocupar el lugar que le corresponde en una mayoría parlamentaria constitucional que vertebre ese gobierno de concentración. Lejos de personalismos e intereses partidarios. Unidos todos lealmente por un compromiso patriótico con la Nación y con los españoles. A la altura del momento. Haciendo historia grande. Por España y para España. Sin más mira que esta.

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