Despedida para el Golf más deportivo

Con la llegada del Volkswagen Golf 8, echamos la vista atrás a la última creación de la séptima generación: el GTI en su versión TCR. Este modelo de 290 CV lo tuvimos entre nuestras manos y nos dejó unas sensaciones excelentes al volante. Si hablamos primero del diseño, debemos destacar que tiene muy pocos cambios respecto al GTI ‘normal’, pero cuenta con detalles tanto en el exterior como en el interior que marcan una pequeña diferencia. Su aspecto por fuera es muy deportivo, destaca la agresiva parrilla delantera, así como una trasera con doble salida de escape, difusor y un pequeño alerón. Por dentro la tapicería cambia, y como pasa en el exterior, el color rojo toma protagonismo en los detalles. La tapicería cuenta con partes en alcántara, y no deja de lado la tecnología con las opciones de conectividad que presentaba el Golf original. Su motor es el 2.0 turbo de cuatro cilindros. Su sonido dentro del habitáculo se siente más deportivo que en el exterior, aunque esto comienza a ser algo inevitable con las nuevas normativas. Para sacarle partido a los 290 CV nos trasladamos al Kartódromo Lucas Guerrero, un circuito pequeño, pero con una anchura suficiente y varios puntos muy técnicos con los que podíamos evaluar a fondo este Golf GTI TCR de tracción delantera y cambio automático. Nos pusimos en modo deportivo y nos sorprendió la agilidad de este vehículo. Con su electrónica y sistemas como el diferencial autoblocante el coche nos daba mucha confianza. Las frenadas son muy precisas, y en el paso por curva el coche mantiene la trazada de forma excelente. Con su comportamiento, pero a la vez con su espacio de carrocería cinco puertas y un maletero de 380 litros, nos encontramos ante un coche que podemos utilizar para nuestro día a día y para divertirnos por circuito, aunque con un consumo elevado, claro.

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