Alguna cosa aprenderemos

Cuando todo esto pase, que pasará, cuando podamos volver a salir a la calle a hacer deporte o a tomar el sol en una terraza, será el momento de sacar conclusiones de la gestión de esta crisis sanitaria. En caliente, con la cifra de muertos por Covid-19 aumentando cada día, con las carreras para conseguir mascarillas y guantes, con hospitales de campaña a medio levantar, con los homenajes a los sanitarios porque se los merecen y las críticas al Gobierno «porque para eso está», parece difícil aprender gran cosa. Pero con el tiempo, quizá cuando el número de contagios no sea mucho mayor que el de la gripe de cada año, será el momento de parar y analizar lo sucedido. Quizá habrá que plantearse si ante la velocidad supersónica que el Covid-19 cogió a principios de años en China primero, y en Italia después, España reaccionó con la contundencia que debía. Habrá que preguntarse si nuestro sistema sanitario debe de estar preparado para una hecatombe como la que vivimos estos días o si, a la vista de que por fortuna este tipo de pandemias no se repiten a menudo, basta con disponer de un modelo público con el músculo y los recursos necesarios para crecer en caso de crisis. Será bueno determinar si es conveniente que algo tan trascendental como la gestión sanitaria esté en manos de 17 comunidades. Y también valorar la capacidad de ese tejido productivo que, pese a una crisis de consecuencias terribles, es capaz de reinventarse, de entender que las necesidades pasan a ser otras, y de reorientar sus negocios. También será bueno tomar nota de quienes quieran aprovechar la crisis para reajustar el tamaño de sus empresas. Habrá que analizar quién ha estado y quién no. Los cargos públicos que se han mantenido en primera línea y los que han preferido mantenerse escondidos, tratando de evitar la chamusquina. Habrá que pensar, a la vista de las decisiones adoptadas después, si habría sido mejor tomar otras. Será el momento de plantearse si la gestión financiera de Sanidad debe seguir en manos de esa conselleria o de la de Hacienda. Si ha sido mejor levantar de cero un hospital de campaña o si habría sido preferible recurrir a un recinto que pudiera acogerlo sin necesidad de habilitar los terrenos. Si vale la pena tener a una desaparecida de número dos en la conselleria de Sanidad. Si la gestión de la crisis sanitaria por parte del Ayuntamiento de Valencia trasciende a la del responsable del Cecopal o si se limita a las decisiones que adopta éste. Cuando sea que pase todo esto y podamos volver a salir a la calle, habrá que darle una vuelta a todo esto.

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