Santander suspende el dividendo y aumenta en 90.000 millones su capacidad crediticia

La junta de accionistas que el Banco Santander celebra esta mañana de forma excepcional en su sede de Madrid y sin asistencia de público se ha centrado en el anuncio de la presidenta de la entidad, Ana Botín, de suprimir el dividendo de 2020, así como el pago complementario del dividendo de 2019 que iba a materializarse el próximo mes de mayo.

Botín ha reconocido ante los accionistas la «presión» que supone esta decisión en un momento «ya de por sí malo». La ejecutiva ha reconocido que son «conscientes de lo que implica en cuanto a reducción de ingresos» para muchas familias «en un momento ya de por sí malo». Aunque, al mismo tiempo, ha aclarado que el consejo de administración ha optado por esta supresión de la remuneración «en interés de todos los accionistas, de la sociedad y velando por la sostenibilidad del grupo», así como por las indicaciones del Banco Central Europeo (BCE).

Tras conocer esta decisión, los mercados han reaccionado de forma contundente desde primera hora de la mañana. Los títulos del Santander han caído un 2,5%, mientras que el Ibex-35 ha avanzado un 0,1%.

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Aunque el banco ya había anticipado a finales de marzo «posponer la decisión sobre dividendos con cargo al ejercicio 2020», hoy ha ratificado esta posibilidad. Los accionistas del Santander no tendrán dividendo este año «hasta que no tengamos los resultados de cierre del ejercicio», ha apuntado Ana Botín en su discurso ante la junta virtual. La entidad quiere tener «una mayor visibilidad» sobre los efectos de la crisis del coronavirus.

Además, la cancelación del dividendo del Santander pendiente de 2019 supone cancelar el pago en efectivo de 0,10 euros por acción. El dividendo complementario incluía además la opción de 0,03 euros más bajo la fórmula del dividendo elección, que da opción a elegir el cobro en nuevas acciones y elevaba la remuneración total al accionista hasta los 0,23 euros. En este sentido, la presidenta del banco ha anunciado la celebración de una nueva junta en el mes de octubre, cuando «dependiendo de la situación», y siempre que lo permita el supervisor, «se podría plantear un pago a los accionistas».

Con estas decisiones de política de remuneración, el Santander espera contar con 1.600 millones de euros adicionales de capital, por la cancelación del dividendo de 2019, lo que permitirá ofrecer 30.000 millones más en créditos, según Ana Botín. Además, la suspensiónd del 2020 aportará otros 60.000 millones al mercado crediticio. «En total, serán 90.000 millones de crédito adicional, lo que equivaldría a unos 80 puntos básicos adicionales de capital proforma», ha indicado la presidenta.

Botín ha querido marcar distancias con respecto a lo que ocurrió con la crisis de hace más de una década. «Hoy no es una crisis financiera como la de 2008, los bancos somos parte de la solución. Somos mucho más fuertes y estamos preparados para afrontar desafíos globales como el coronavirus«, ha explicado.

La mayor parte del discurso de esta atípica junta ha estado centrado en la crisis del coronavirus. Botín ya ha anticipado que los resultados del banco para este año no serán los previstos. «Dada la incertidumbre y la falta de visibilidad que existe sobre la evolución de las economías en el corto plazo, revisaremos nuestros objetivos a medio plazo una vez se estabilice la situación», ha anticipado a los accionistas. El año pasado, el Santander obtuvo un beneficio de 6.515 millones de euros, un 17%menos que el anterior, por el impacto del ‘brexit’ así como por los costes de reestructuración asumidos en países como España, para completar la adquisición del Popular.

A pesar de que la crisis sanitaria se ha desatado en marzo, Botín ha anticipado que los resultados del primer trimestre «están en línea con el primer trimestre del ejercicio anterior», con un impacto «muy marginal» por la situación derivada del coronavirus. En este sentido, el consejero delegado de la entidad, José Antonio Álvarez, ha indicado que en este entorno de incertidumbre de las tres últimas semanas «vemos una fuerte ralentización de la actividad de particulares, especialmente en el segmento de consumo». Sin embargo, el ejecutivo ha aclarado que «están aumentando las necesidades de financiación de pymes y grandes empresas, lo que se está reflejando en el incremento del crédito concedido a estos segmentos por la elevada disposición de los límites preexistentes».

Llamamiento a la solidaridad europea

La presidenta del Santander ha puesto sobre la mesa la cruda realidad por la que atravesará toda la economía mundial este año como consecuencia de la crisis sanitaria. «El impacto a corto plazo será muy relevante», ha indicado Ana Botín. «Debemos prepararnos para asumir una contracción profunda del PIB mundial en la primera mitad del año», ha explicado. Y, lo que es más importante, que la recuperación «notable», a su juicio, «no será tan intensa como la caída» de la primera parte del año. Es decir, que aleja la posibilidad de un alza rápida del PIB.

En su discurso, Botín ha hecho referencia a la necesidad de una actuación coordinada y solidaria de la Unión Europea. «En esta crisis Europa no se puede quedar atrás. Ahora es el momento de que esté a la altura de las circunstancias y lidere una respuesta más rápida y más coordinada«, ha explicado. »Es el momento de mostrar la cara más solidaria de Europa«, ha insistido, porque »eso es lo que permitirá reforzar la confianza de todos los ciudadanos en el proyecto europeo y seguir avanzando en él. Sin solidaridad no hay unión. Es el momento de que Europa se una y actúe de forma decisiva, y juntos«.

Además, Botín ha aconsejado al Gobierno de España «apoyar al tejido empresarial y la inversión extranjera y local» porque estos agentes económicos «son esenciales para poder volver a crecer y crear empleo lo antes posible». Para salir de esta crisis, ha indicado, «necesitamos empresarios que inviertan y creen puestos de trabajo».

Los gobiernos deben proporcionar a las empresas y los hogares «la liquidez que necesitan para aguantar los próximos meses y así hacer que la crisis económica sea lo más breve posible» y se evite la destrucción del tejido empresarial del país. «La mayoría de las empresas necesitan el apoyo del gobierno para poder mantener los empleos en un entorno en el que la actividad se ha desplomado», ha indicado. «Ésta es la mejor vía para salir rápidamente de la crisis económica derivada de la crisis sanitaria», ha apuntado.

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