Luces, cámara, coronavirus… ¡corten!

Nada ni nadie es ajeno al estado de alarma por la crisis del coronavirus. Y en esa tesitura está también el sector audiovisual. La consecuencia directa del cierre de los cines es la suspensión de la programación. Esta situación desencadena un aplazamiento de los estrenos previstos hasta verano que incluyen títulos rodados en Valencia y con profesionales de la Comunitat. Dos ejemplos. ‘Historias lamentables’, de Javier Fesser, y ‘La boda de Rosa’, de Icíar Bolláin, se rodaron el pasado año en la Comunitat. Ambos títulos tenían previsto su presentación en el Festival de Cine de Málaga, cuya edición se canceló por el coronavirus al igual que sucedió con el Cannes. La puesta de largo a ambas películas era el punto de partida para su exhibición en salas.

Antes del estado de alarma, la fecha de estreno en pantalla grande para la cinta de Javier Fesser era el 30 de abril. En el caso de la película de Bollaín, la exhibición estaba prevista para el 3 de julio.

A tenor de los movimientos de las distribuidoras y plataformas, las fechas tienden a cambiar. Un ejemplo: HBO aplaza ‘Patria’, prevista para el 17 de mayo. La adaptación de la novela de Fernando Aramburu tendrá que esperar. El reajuste de programación de series y películas dependerá de la evolución de la pandemia.

También el cese de actividad afecta a los rodajes de películas. Valencia, que de un tiempo a esta parte se ha convertido en plató de cine, ya sufre las consecuencias del parón de la actividad. Nueve rodajes se han visto afectados por las actuales circunstancias. La parálisis de la actividad en el ámbito cultural ha alcanzado a las grabaciones.

La cifra de proyectos la facilitó Valencia Film Office. Para esta organización queda la oportunidad de que se encuentren nuevas fechas, pero por el momento hay cuestiones pendientes. Nadie sabe a cuánto tiempo se puede extender la situación. Desde la oficina recalcan que el hecho de que haya nueve proyectos afectados no significa que se hayan cancelado. En estos momentos trabajan para que la cancelación de rodajes tenga la menor incidencia y que su realización «sea posible cuando la situación se normalice».

Valencia no es una isla. Sigue la estela del resto de España, donde en total 300 proyectos se han visto suspendidos, según los datos que días atrás dio a conocer la Spain Film Comission (SFC), entidad no gubernamental que agrupa a más de 30 oficinas de Film Comissions y Film Offices. La SFC redactó un documento con «medidas urgentes» dirigidas al Gobierno para «paliar los efectos» de esta crisis y evitar que suspensiones definitivas.

En Benidorm, una ciudad donde los rodajes audiovisuales son constantes, se ha paralizado la grabación de una película con producción valenciana, ‘El Cover’. La ópera prima del actor Secun de la Rosa había superado el ecuador de las grabaciones cuando el coronavirus ha dado la orden de corten. La cinta, protagonizada por Marina Salas, Álex Monner y Juan Diego, está producida por el valenciano Kiko Martínez (Nadie es perfecto). También Paco Plazo ha visto cómo la grabación de ‘La Abuela’, con guion de Carlos Vermut, se ha detenido.

Dificultades

La situación es difícil. Y no sólo afecta a los rodajes, también a estrenos y campañas de presentación de las películas. Daniel Escrivá, localizador y productor en pequeña escala, relata su experiencia apuntando que ha tenido que frenar «proyectos de publicidad y, además, una serie para RTVE se queda a la espera de empezar a rodar». Todo en el aire y sin saber hasta cuándo. «Ahora está todo parado», asegura.

Son muchos los profesionales que tendrán que afrontar las consecuencias de n frenazo que puede llevar varios meses. Pero también Valencia pierde, pues por cada iniciativa «la ciudad puede percibir en torno a un cuarenta por ciento de la inversión de cada proyecto», explica Escrivá, quien señala que por las nueve iniciativas ahora suspendidas, la capital del Turia podría dejar de percibir, si no se realizarán los rodajes, «unos 360.000 euros».

También Rafael del Vigo, de la empresa Fixer in Spain, habla de la paralización de proyectos. Sus declaraciones ponen de manifiesto en qué medida puede derivarse la pérdida de puestos de trabajo. Habla De Vigo de que en cada proyecto, en particular para grabar publicidad, «pueden intervenir de seis a ocho personas». Si se trata de una película son más. La paralización comporta que esos empleos se pierdan por el periodo al que se extienda la suspensión de rodajes.

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