Los muertos con coronavirus repuntan y los hospitales provisionales apuran los plazos

El reguero de muertes que el coronavirus está dejando a su paso por la Comunitat no para de crecer, y cada día con más intensidad. El recuento diario que lleva a cabo la Conselleria de Sanidad no invita al optimismo, después de que ayer, en la jornada más fatídica desde que arrancara la pandemia, se contabilizaran 31 fallecimientos más asociados al patógeno, por lo que la cifra de muertes se eleva ya a 198 en la autonomía. Frente a ello, parece que ayer descendió ligeramente el ritmo de los contagios, puesto que se confirmaron 332 nuevos positivos –frente a los 584 contabilizados el jueves o los 449 del miércoles–. Aún así, la escalada de infectados continúa y afecta ya de forma oficial a 3.532 valencianos y a cientos, posiblemente miles, de residentes que siguen esperando la prueba de confirmación (de hecho, en apenas 24 horas, el nuevo apartado creado en la web de Sanidad para pedir cita a pacientes que sospechen que tienen el virus ha recibido 1.868 solicitudes). El colectivo que con más intensidad está sufriendo las consecuencias del coronavirus es el sanitario. La cifra de contagiados se dispara ya hasta los 622 positivos (71 más que el jueves) y con una decena de ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos. De nuevo, el personal lo achaca a la falta de medidas de protección.

Y ante la evolución de la pandemia, los hospitales provisionales anunciados por la Generalitat para completar la red asistencial apuran los plazos previstos inicialmente, algo que será difícil que cumplan. El pasado 18 de marzo arrancaban las obras de adecuación de la antigua escuela de enfermería en el viejo hospital La Fe de Campanar, una actuación que según anunció el presidente Ximo Puig estaría lista en diez días y pondría a disposición de la conselleria otras 76 camas más. El plazo prometido expira hoy y ayer todavía continuaban los trabajos, unas tareas que se alargarán posiblemente hasta finales de la semana próxima. Esta actuación está originando un grave trastorno a los especialistas que componen dos de los equipos del SAMU en Valencia, instalados en el mismo edificio. Según fuentes del Sindicato de Enfermería Satse, los profesionales de las bases Alfa 3 y Alfa 7 –dos de la veintena que hay en Valencia– tienen que lidiar con cortes en el suministro de luz y agua –y ni siquiera disponen de agua caliente–, y convivir con cascotes, suciedad, polvo y ruido propios de una obra que se desarrolla en el mismo inmueble y que no sólo impide el descanso de estos profesionales sino que llega a poner en riesgo su integridad. «Han llegado a caer placas de yeso del techo por las vibraciones«, ejemplificaron. A este personal sanitario también le inquieta las tareas de desamiantado que se están realizando en el complejo –una de las puertas está cerrada con un cartel que indica ‘prohibido el paso, amianto’ y todos los obreros portan mascarillas de la máxima protección– y tener que convivir con un futurible trasiego de pacientes infectados por coronavirus. Desde Satse ya trasladaron hace unos días a la dirección del Servicio de Emergencias Sanitarias (SES) la situación sin que, al menos hasta ayer, hayan recibido respuesta. »¿No pueden reubicarnos en otro sitio, por ejemplo en alguno de los hoteles que han ofrecido para el personal sanitario?«, se preguntan. Además, los trabajadores han recibido una notificación de la subdirección del SES en la que les indican que hoy van a instalar nuevos dispositivos antiincendios en la base, por lo que deben »proteger con sábanas« ordenadores, mobiliario y demás »ante la posibilidad de caída de algún material«.

Además, alertan de que los profesionales del SAMU (TES, enfermeros y médicos), así como los TES de las unidades SVB y TNA, siguen «bajo mínimos» en lo que se refiere a material de protección, pese al primer cargamento recibido de China distribuido en hospitales, residencias y ayuntamientos. Critican, asimismo, que no exista un protocolo diario de limpieza de las ambulancias (sólo realizan la desinfección cuando trasladan a un posible contagiado por Covid-19), ni un comité de seguimiento de los profesionales. «Si has estado en contacto con un caso sospechoso, te mandan a casa dos, tres, cuatro días, y si se confirma que es negativo, te llaman y te reincorporas. Las ambulancias son espacios reducidos y tratamos a los pacientes a distancias de entre 30 y 50 centímetros», detallan.

Los otros tres hospitales provisionales en los que trabaja la Generalitat también están apurando los plazos. El pasado 19 de marzo, el presidente Ximo Puig anunció su puesta en marcha. El primero de ellos, previsto junto a la nueva Fe, contará con 500 camas y estaría listo «en quince días». Al respecto, la consellera de Sanidad, Ana Barceló, confirmó ayer que continúan las tareas de preparación del terreno (el Ayuntamiento finalizó ayer el suministro de agua potable) y que el próximo miércoles arrancarán los trabajos de instalación de los módulos que componen la instalación. Será difícil, por tanto, que esté operativo sólo dos días después. El viernes siguiente, asimismo, harán lo propio junto a los hospitales generales de Alicante y Castellón.

Barceló, en su intervención de ayer, empezó a preparar el terreno para evitar críticas ante las posibles demoras. Explicó que, en la actualidad, los hospitales públicos cuentan con 3.255 camas libres, por lo que todavía no es urgente la puesta en marcha de estas unidades provisionales que se irán activando en función de las necesidades.

Sin embargo, la presión asistencial no es la misma en todos los departamentos y algunos hospitales empiezan a tener problemas, sobre todos los servicios UCI. Al respecto, desde el sindicato Satse advirtieron ayer que el Hospital General de Valencia «está llegando al límite en cuanto a número de pacientes con Covid-19, lo que le ha obligado a comenzar a derivar pacientes de otras patologías que no son el coronavirus a otros hospitales de su entorno«. Según explicaron, este centro sanitario ha habilitado para enfermos con coronavirus todo el bloque B de hospitalización, que cuenta con siete salas, de las que actualmente cinco (250 camas) están ocupadas con pacientes con Covid-19.

Además, el servicio de Urgencias se ha dividido en dos espacios, uno en el que se atiende a pacientes con problemas respiratorios y otro al resto. En ese área de respiratorios «hay tanto posibles casos de Covid-19 como pacientes con problemas respiratorios que no son coronavirus, y que pueden tener enfermedades inmunodeprimidas, por lo que no deberían estar en la misma zona».

Asimismo, Satse advierte de que la UCI del hospital «está al 100% de su ocupación, con el problema añadido que parte del personal incorporado que ha venido a reforzar las camas de UCI no cuenta con experiencia previa en este servicio de cuidados intensivos. En la actualidad hay tres salas de UCI habilitadas para Covid-19 con un total de 26 camas, y todas están al limite«.

Sobre este ámbito, desde el sindicato CSIF advirtieron también de la saturación que sufren las UCI de los hospitales de ocho departamentos de salud, un tercio del total. En el resto la situación también resulta complicada y habilitan nuevas salas en previsión de que se llenen en breve las actuales. La central sindical recuerda que el personal de la sanidad está desbordado y pide más medios y protección.

Así, concretan que los hospitales de los departamentos de Sagunto, Clínico, Arnau, Requena, Elda, Hospital General de Alicante, Orihuela y Marina Baixa tienen las UCI llenas. En los casos de Sagunto, Requena y Marina la situación se repite en planta, y en este último departamento de salud incluso en reanimación.

CSIF lamentó las complicadas circunstancias que viven los profesionales y reclamó una mayor coordinación y medios para poder atender en las mejoras condiciones a los pacientes que llegan. El sindicato insta a la Conselleria de Sanidad que los trabajadores, de todas las categorías, especialmente sensibles, por edad o salud, ocupen puestos sin atención directa. Y pide también que se instalen mamparas de seguridad en todos los centros de salud.

Carestía de material

Además, en los hospitales valencianos sigue la carestía de material sanitario en puntos como el Clínico, donde muchos sanitarios explican que no tienen los equipos de protección individual adecuados. En el hospital General de Alicante las mascarillas FFP2 se siguen reutilizando y se protegen con la superposición de mascarillas quirúrgicas, según detallan en CCOO.

En el hospital General de Valencia la situación es prácticamente de saturación, incluso dejando a pacientes sentados en sillas y no quedan casi mascarillas. En el Peset, por ejemplo, se ha contratado algo de personal y hay escasez de equipos y se lavan las batas con lejía y se cubren con plásticos.

En el hospital de Manises siguen sin equipos de protección individual y se esteriliza el material. En Gandia sí ha llegado algo de material, pero se reparte con cuentagotas.

En Castellón, por ejemplo, sí se ha repartido material y hay un coche de autotest para evaluar la salud de los sanitarios. El sindicato CSIF critica que «el autotest en Xàtiva lo han instalado dentro del recinto con el riesgo de contagio que significa«.

En hospitales como Manises y la Ribera ha empezado a llegar material y en el Arnau han recibido mascarillas, batas y pantallas faciales. En Vinaròs, han llegado equipos de protección individual, pero en lugar de batas les han entregado monos.

En la Marina Baixa también ha llegado algo de material, pero poco y se han recibido donaciones de empresas y de particulares, como gafas de natación. Y en el hospital de Gandia se han entregado mascarillas quirúrgicas y FFP2, gafas, soluciones hidroalcohólicas, pero no hay batas y por tanto las están reciclando y han comprado delantales de plástico.

Desde Satse insistieron en la necesidad de este el reparto urgente del material de protección por parte de la Conselleria de Sanidad. Estos profesionales requieren mascarillas (FFP2, FFP3 y quirúrgicas), batas adecuadas (batas azules y verdes impermeables, no las blancas de tela transparente), puesto que «mientras llegan los prometidos Equipos de Protección Individual y el resto del material, las enfermeras están protegiéndose con lo que encuentran y creen que puede funcionar. La situación es cada vez más desesperada. Las enfermeras están protegiéndose literalmente con los materiales que ellas mismas han adaptado, como gafas de esquí, bolsas de basura, batas y mascarillas quirúrgicas de un solo uso que se esterilizan, lo que incumple la normativa sanitaria y no garantiza la desinfección, etc.

En esta línea, el juzgado de lo Social número 4 de Castellón ha requerido también a la Conselleria de Sanidad que provea «con carácter urgente e inmediato, en cuanto sea posible» a todos los centros sanitarios de la provincia de Castellón a los que no se haya proporcionado el material de protección individual –batas impermeables, mascarillas FPP2 y FPP3, gafas de protección, calzas específicas y contenedores grandes de residuos– para garantizar la salud y la protección de los citados profesionales. Así, el juzgado acuerda la medida cautelar solicitada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos Comunitat Valenciana CESM CV y se suma a un requerimiento que también han hecho juzgados de Valencia y Alicante a Sanidad por el mismo asunto.

Para dar respuesta a este requerimiento, la consellera Barceló, aseguró que «tenemos que cumplir lo que nos ordenan», por lo que se está preparando «un informe exhaustivo del estocaje inicial y todas las compras y gestiones que se han hecho«, que probablemente esté listo este fin de semana y pueda remitirse al juzgado.

Pero éste no es el único frente legal al que se enfrenta el departamento. El Sindicato Médico CESM ha demandado a la conselleria porque al menos dos departamentos han intentado «coartar el derecho a la información» y «la libertad de expresión» del personal sanitario. Esta demanda surge después de que el Hospital Doctor Moliner comunicara a los profesionales que «la información sobre datos asistenciales, especialmente en el estado actual de la pandemia, queda reservada a las autoridades sanitarias» y desde el departamento Clínico-Malvarrosa se emplazara a los sanitarios a que se abstengan de difundir información sobre datos asistenciales de la pandemia a través de cualquier red social, sin la preceptiva autorización, incluidos los grupos de Whatsapp, aunque sean de índole profesional«, como avanzó LAS PROVINCIAS.

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