Las veladas y encuentros sociales diezman a la élite rusa por el coronavirus

Cada vez es mayor el número de estrellas del mundo del espectáculo e incluso de funcionarios estatales y diputados que se unen a la lista de infectados por el coronavirus. Uno de los últimos casos, que está conmocionando al país, ha sido el del cantante Lev Léshenko, de 78 años y famoso ya desde la época soviética por sus melosas y entrañables interpretaciones. Léshenko acababa de regresar, vía París, de una gira por Estados Unidos y Canadá, en donde goza de un enorme predicamento entre la diáspora rusa en estos países. Ya en Moscú empezó a sentirse mal.

Pero antes de ponerse en manos de los médicos, hacerse el test de COVID-19 o, sobre todo, confinarse en su domicilio como ha ordenado el Gobierno ruso a todos los que regresan del extranjero, asistió como invitado a la fiesta de cumpleaños de Alla Krutaya, hermana del compositor Ígor Krutói, y allí se encontró con la crema y nata de la alta sociedad moscovita y con varios de sus colegas, Nikolái Báskov, Valeri Leóntiev e Ígor Nikoláyev, éste último se encuentra ingresado en el hospital moscovita de Kommunarka por sospecha de coronavirus.

Estaba además en la velada la patinadora Tatiana Navka, esposa del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, que también acudió a la glamurosa cita y, por eso, ahora no le dejan acercarse al presidente Vladímir Putin. A Léshenko tuvieron que hospitalizarle esta semana en Kommunarka y ahora lucha por sobrevivir en la unidad de cuidados intensivos conectado al aparato de respiración asistida.

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En Kommunarka está también internados la senadora, Ludmila Narúsova, el actor y diputado, Nikolái Gubenko, y su esposa, con lo que se agranda el foco infeccioso ya creado en el Parlamento ruso por otros legisladores. Se ha podido saber, según diversas informaciones, que funcionarios del entorno de Putin volaron repetidamente a diversos países del mundo en plena expansión de la pandemia.

Como consecuencia de ello, Kristina Bitáyeva, que trabaja en la Administración del Kremlin en el departamento de condecoraciones y viajó a Europa recientemente está también infectada con el coronavirus. Lo ha reconocido el propio Peskov, con lo que ya hay por lo menos dos personas cuya presencia en el Kremlin podría ser un peligro para el jefe del Estado. Ahora se está comprobando a todo el personal de la Administración presidencial por si hubieran más casos de COVID-19.

La enfermedad en Rusia avanza. En las últimas 24 horas se han detectado en todo el país 228 infectados más, lo que eleva la cifra total a 1.264 personas. Moscú acapara cerca del millar y hay en general registradas ya 6 muertes por coronavirus. El órgano de control Rospotrebnadzor asegura que 166.739 personas están actualmente bajo vigilancia médica en todo el país y se han efectuado 223.509 pruebas de detección del coronavirus, especialmente a familiares de quienes ya han dado positivo. Las autoridades afirman que cuentan ya con un test, elaborado en Rusia, que tarda tan sólo dos horas y media en dar el resultado.

Mientras, Moscú se ha quedado vacía. A partir de hoy y durante los próximos 9 días, no funcionará nada salvo el transporte, los establecimiento de alimentación, servicio de comidas a domicilio, farmacias, bancos, funerarias, iglesias y los organismos oficiales imprescindibles. La población se ha ido a las casas de campo mientras el alcalde, Serguéi Sobianin, aconseja quedarse en casa y a los de fuera no venir a la capital porque, según sus palabras, «no hay nada que hacer aquí». No obstante, el confinamiento general obligatorio no ha sido todavía decretado por el Gobierno. Sólo los mayores de 65 años deben permanecer en sus domicilios, aunque no se ha establecido ningún castigo para ellos si incumplen la medida.

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