La planificación y el trabajo duro dan una oportunidad para la eficiencia

Teletrabajo, confinamiento, cuarentena, coronavirus o Covid-19 son algunas de las palabras que más se están oyendo en las últimas semanas. La pandemia ha provocado que muchas empresas tengan que seguir con su actividad desde la casa de sus empleados. Si descontamos aquella actividad necesaria para producir los bienes de consumo que son necesarios en estos días, se puede afirmar que el teletrabajo está sosteniendo la economía nacional.

Sin embargo, el teletrabajo no está implantado en la cultura empresarial de España y trabajar desde casa en estos momentos es posible gracias a que la tecnología lo permite pero no porque la mentalidad de empresarios y trabajadores esté preparada para ello. No obstante, los expertos señalan que el teletrabajo es una oportunidad para la eficiencia, pero que esto no pasará si no hay una planificación previa y un trabajo duro detrás, así como una formación y confianza en el propio empleado.

De estos temas y otros se habló en el Meetup que GoHub y LAS PROVINCIAS organizaron de forma virtual en la tarde del jueves. GoHub es el hub de deep tech de Global Omnium para startups con soluciones disruptivas aplicables a agua, industria 4.0 y smart cities. El propósito de GoHub es ayudar a que vivamos mejor en las ciudades.

A parte de los temas reseñados también se habló de si existe o no una cobertura legal, del futuro del teletrabajo, de la posibilidad de que las empresas y empresarios vean el teletrabajo como una solución de futuro cuando el estado de alarma finalice, etc. hablaron David Blay, periodista experto en teletrabajo y TEDx Speaker; Brais Méndez, CEO de Docuten; y Daniel Cerqueiro, CMO de Docuten, que es una de las startups del programa de corporate venturing de GoHub. Los tres ponentes, cada uno desde su hogar, explicó como se organizan para llevar a acabo las tareas profesionales que sus empresas requieren así como las distintas soluciones que aportan a las compañías que desde hace unas semanas se ven en la obligación de teletrabajar.

«Está aumentando el interés por este tipo de soluciones. Es un cambio de paradigma que ha venido para quedarse». «Tenemos el mismo sistema desde la Revolución Industrial cuando se impusieron los relojes y las rutinas»

«Llevo teletrabajando desde 2007, he escrito libros sobre esto y hasta ahora nadie me había hecho caso». «Lo que vivimos ahora no es el teletrabajo real ya que estamos en casa encerrados con la familia»

«Los clientes nos dicen que gracias a tener digitalizados los procesos han podido seguir trabajando». «Para nosotros es algo natural. Hemos añadido un café virtual para intentar reproducir lo que ocurre en la oficina»

Para poner en antecedentes a aquellos que escucharon atentamente a los ponentes, David Blay, autor de tres libros entre los que se encuentra ‘¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?’, explicó cómo se convirtió en un experto en teletrabajo en un momento en el que nadie apostaba por esta forma de trabajar. «Soy periodista, de origen periodista deportivo. Llegó un momento en mi vida que diversifiqué en los gabinetes de comunicación y en 2007 empecé a trabajar desde casa. Con la crisis de 2008, en la que el sector periodítico fue el segundo que más empleo destruyó, muchos compañeros tuvieron que ejercer de freelance a la fuerza y trabajar desde su casa. Desde ese momento, quienes sabían como llevaba a cabo mi labor me fueron pidiendo consejo y en 2014 escribí un libro, una guía para intentar ayudar. Lo cierto es que hasta hace tres semanas nadie me había hecho mucho caso, por lo menos en España. Desde entonces intento ayudar con estas charlas y a los que se ponen en contacto a través de los diferentes canales».

La empresa Docuten, garante europeo de firma digital, factura electrónica y cobros cuyo objetivo principal es la automatización de todo el ciclo de documentos de negocio, estuvo presente para explicar como la parte administrativa y directiva de las empresas encuentran en su plataforma una excelente solución para la digitalización de todos sus procesos administrativos logrando así permitir eficientemente el teletrabajo.

«Muchos clientes nos comentan que gracias a tener digitalizados los procesos de la empresa han podido seguir trabajando con cierta normalidad», explicaba Brais Méndez, a lo que Daniel Cerqueiro añadía que «estamos en un momento en el que está aumentado el interés por este tipo de soluciones. Esto es un cambio de paradigma en el mundo laboral que, de alguna forma, se va a quedar. No estaremos siempre teletrabajando, pero considero que cuando todo esto pase habrá un aumento de gente que lo ponga en practica en sus compañías».

¿España está preparada?

Una de las primeras cuestiones que salieron fue si España estaba o no preparada para el teletrabajo. La respuesta de los tres ponentes fue contundente al señalar que «tecnológicamente lo está pero la cultura empresarial del país no está preparada para ello. Se necesita una formación previa y un periodo de adaptación para lograr la eficiencia. Sin embargo, en este momento todo ha venido de golpe y obligado por la situación. Esto no ha llegado para quedarse, por lo menos de momento».

David Blay señalaba a este respecto que «de no estar en la España actual, de haber pasado esto hace 15 años estaríamos en quiebra técnica, ahora mismo la economía se sostiene ligeramente. Cuando llegas a algo por obligación es complicado que se normalice. Este cambio de paradigma que se comenta vendrá por parte del empleado y no del empleador. Cuando todo pase la mayoría de gente cuya cultura empresarial es el presentismo va a querer volver a ello».

Además, Blay añadía que «no ha habido formación en teletrabajo ni periodo de transición. Por esto quien trabajaba bien en la oficina, trabajará en casa. A esto se suma que al estar en casa con la familia este no es el teletrabajo verdadero. Entiendo que el cambio de paradigma vendrá por parte de quien se de cuenta de que se puede teletrabajar y cuando todo esto pase lo pedirá por vías legales».

Méndez explicó que Docuten es una empresa en la que sus trabajadores tienen derecho a teletrabajar y que la mayoría lo llevan acabo. «Para nosotros es algo natural porque las herramientas que utilizamos para trabajar están en la nube, en el CRM. Lo cierto es que hemos hecho algunos cambios en cuanto a la forma de relacionarnos. Al no estar junto en la oficina, los diferentes equipos deben promover esa conversación informal que en muchas ocasiones soluciona más cosas que en las reuniones. Hemos puesto un café virtual para intentar reproducir lo que surge en la oficina», apuntaba el CEO de Docuten. Respecto a esto, Cerqueiro apuntó que «llevamos con el mismo sistema de trabajo desde la Revolución Industrial en la que se impusieron los relojes, las rutinas, la presencialidad… El teletrabajo es un cambio de paradigma porque rompe el hecho de que todo el mundo trabaje a las mismas horas, en el mismo sitio». De hecho, este cambio viene de la mano de las empresas tecnológicas ya que «la parte productiva se puede hacer desde casa, además, nos hemos visto obligados a competir en el mercado del talento y este se encuentra en cualquier parte del mundo. No tienes porque tenerlo en la misma oficina», añadió el CMO de Docuten.

Con las cifras en la mano, David Blay explicó que según Eurostat, solo el 3,4% de los españoles teletrabajaban y lo bajo de esta cifra no es por la falta de voluntad de los trabajadores. Según el estudio realizado por Randstad sobre la preferencia del lugar de trabajo de los ocupados según su edad, su nivel formativo y su país de residencia, el 68,6% de los españoles quiere teletrabajar, pero no puede porque su empresa no lo permite. De hecho, aunque existe la idea generalizada de que son los jóvenes los que pretenden teletrabajar, la investigación desvela que el 78% de ellos tienen entre 25 y 45 años, por detrás está el grupo de edad de menores de 25 años (64%), y, por último, los mayores de 45 años (58%).

En este estudio también se indica que los países en los que las compañías menos permiten el teletrabajo se encuentra en el sur de Europa. Grecia, Portugal, Italia y España tienen tasas de entre el 75% y el 69%. A estos le siguen Francia (64%) y Reino Unido (61%). Por debajo de la media europea, se sitúan Luxemburgo (60%), Bélgica (57%) Alemania, Dinamarca (52%), Noruega (51%), Países Bajos (48%) y, por último, Austria (47%).

Aumento de la productividad

La productividad española fue también tema de debate entre los tres ponentes ya que ésta no debe mermada por el lugar donde se ejerza el trabajo. Blay, Méndez y Cerqueiro señalaron que quien es buen trabajar lo es siempre y no depende del espacio en el que lo desarrolla. Además, «igual que durante la Revolución Industrial hubo un periodo de formación, de adaptación de la gente que llegaba del campo y nunca había entrado en una fábrica, ahora debe haber una formación para lograr la máxima eficiencia» señaló el periodista y experto en teletrabajo, quien añadió que «si empezamos a usar el verbo controlar en referencia a las tareas que el empleado realiza estamos haciéndolo mal. Estamos en una cultura del trabajo presencial sin importar el tiempo que te lleve realizar tus tareas. Debemos empezar a trabajar por objetivos. Mientras realices bien tu trabajo dará igual que lo hagas en menos de ocho horas».

El CEO de Docuten explicaba que «lo fundamental es confiar en tus empleados, en que realizan bien su trabajo, que lo hacen a tiempo y que se entrega en el plazo estipulado, esa es la mejor forma de controlar que tu empleado trabaja, no las horas que está en su puesto de trabajo. Hoy todo es medible».

Blay añadió a esta idea el hecho de que «la cultura directiva es la que debe orientar y planificar las labores que los trabajadores deben realizar para que sean más eficientes. Existe un déficit en esa orientación. A todo esto que estamos comentando se le añade el ratio de horas trabajadas-productividad de España y estamos a la cola de Europa. Tenemos una jornada laboral más largas que el 90% de países y somos el penúltimo país en el ratio de productividad».

Según datos anteriores a la crisis de 2008, España tenía un déficit de competitividad exterior. Con ese escenario de crisis aumentó la productividad por el empleo destruido pero esto se volvió a congelar su crecimiento con la recuperación. Según publicó Eurostat, el Producto Interior Bruto (PIB) por ocupado fue de 67.000 euros en España en 2016, mientras que en la Eurozona la generación de riqueza por cada persona ocupada en el mercado laboral fue de 75.000 euros.

En cuanto a las posibilidades de aumentar la productividad, Daniel Cerqueiro explicaba que, al igual que ocurre en la empresa, «uno de los principales problemas es exceso de estímulos y falta de foco. Debemos lograr que la gente esté focalizada. Sabemos que podemos pasar muchas horas delante del ordenador y no llegar a producir nada. Estímulos como la información que nos llega a través de páginas webs, correos electrónicos, redes sociales, etc. repercuten en la productividad».

La normativa lo favorece

Durante la charla los ponentes señalaron que el teletrabajo era una excelente forma de conciliación familiar por lo que las empresas podrían evitarse las reducciones de jornadas de su personal. Del mismo modo apuntaron que es una posibilidad de igualdad real en el trabajo. Tanto hombres como mujeres pueden optar al teletrabajo como forma de conciliar por lo que es posible evitar que sea la madre la que reduzca su jornada laboral para poder atender a los hijos. Así como una forma de fomentar la economía pues los ingresos familiares no se ven mermados.

Además, explicaron que la normativa lo permite ya que el artículo 34.8 del Estaturo de los Trabajadores establece que «el empleado tiene derecho a la conciliación laboral y familiar y en ese caso si quiere teletrabajar la empresa debe estudiar los requisitos y si se dan la empresa están obliga a facilitarlo. Por lo que cuando todo esto acabe, los empleados podrán demostrar que pueden teletrabajar y las empresas se verán obligadas a concederlo. Ahí es cuando se verá el cambio de paradigma», concluyó David Blay.

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