La empresa china sin licencia reemplazará a España 640.000 test que no funcionan

Ni 9.000 ni 50.000, como se estimó ayer por la mañana. El Ministerio de Sanidad tendrá que devolver finalmente a China 640.000 test de detección rápida de coronavirus, la partida completa de la que formaban parte los 8.000 kits defectuosos usados ya en los hospitales madrileños y otros 50.000 que habían llegado a España y que el Ejecutivo compró a una empresa que no tiene licencia del Gobierno chino, la compañía Bioeasy.

La empresa fantasma que vendió los test ineficaces a España

En un comunicado enviado ayer, la Moncloa aclaró los detalles y las cifras de este caso. Entre los 640.000 test rechazados por España se incluyen los 8.000 que ya habían sido distribuidos en la Comunidad de Madrid y otras 50.000 unidades más que habían llegado a España, pero que no habían sido entregadas a las consejerías. Los 580.000 test restantes no se empaquetaron en su país de origen, China. La empresa se ha comprometido con el Gobierno a enviar 640.000 unidades de un nuevo modelo de test «con las especificaciones y sensibilidad requeridas».

Tras el Consejo de Ministros, Illa todavía hablaba de que «las primeras 9.000 unidades» (Moncloa insiste en que fueron 8.000) no han pasado los filtros de calidad que tiene el Sistema Nacional de Salud». «Es verdad que este producto venía con todas las garantías, como el certificado necesario para operar en la UE, y tenía unos catálogos y especificaciones que daban con los estándares de calidad, pero nosotros evidentemente hicimos las comprobaciones cuando llegó y se comprobó que no tenía el nivel de fiabilidad requerido», dijo el ministro, antes de confirmar la devolución completa del pedido, cuya compra fue anunciada el pasado sábado por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien subrayó que se trataban de test «fiables y homologados».

Tras conocer lo que ha ocurrido en España, Georgia ha roto el contrato que tenía con la empresa Bioeasy

Desde de que estallara el escándalo, Sanidad quiso subrayar que los pedidos realizados a esta empresa no forman parte de los 5,5 millones de test comprometidos con fabricantes autorizados por China dentro de la gran compra de material sanitario de 432 millones de euros realizada en ese país, y que comenzarán a llegar en los próximos días.

«En un contexto internacional en que todo el mundo quiere adquirir, España no va a perder ninguna oportunidad, pero va a ser exigente con la calidad», defendió el ministro, que no fue capaz de precisar cuándo finalmente España podrá contar en grandes cantidades los famosos kits. «Los test rápidos estarán disponibles cuando nos los entreguen», se limitó a decir, subrayando lo evidente.

El problema de los test rápidos que devolverá el Ministerio de Sanidad es su falta de precisión: tienen una sensibilidad del 30%, mientras que la prueba tradicional, la técnica conocida como PCR (reacción en cadena de polimerasa), más lenta, pero que ha sido hasta ahora la referencia, supera el 80%.

Fue la Embajada china la que en una serie de mensajes publicados en Twitter aseguró que la empresa Shenzhen Bioeasy Biotechnology «no ha conseguido todavía la licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos de China para vender sus productos».

Ayer mismo, la ministra de Sanidad georgiana, Yekaterina Tikaradze, dijo que el Gobierno del país, tras saber lo que ha ocurrido en España, ha decidido rescindir el contrato que tenía con la compañía china Shenzhen Bioeasy Biotechnology para la adquisición de 215.000 test por un precio de 1.182.500 dólares, es decir, 5,5 dólares por test.

El caso de los test defectuosos es el penúltimo capítulo de la odisea del Ministerio de Sanidad para traer material a España, después de que el 10 de marzo centralizara el proceso de compra. El Gobierno informó ayer de que ya ha cerrado contratos con diferentes proveedores por valor de 578 millones de euros, incluido el gran acuerdo de 432 millones en China, del que este fin de semana aterrizará la primera remesa.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que en esta crisis ejerce un papel contemporizador entre las comunidades y el Ejecutivo central, dijo ayer que «quiere entender las dificultades» del Gobierno en la compra de material sanitario. «No intento disculparlo, pero sí entenderlo, porque en este momento hay una enorme tensión en el mercado», afirmó Feijóo, cuya comunidad ha prestado a Madrid aparatos para las UCI.

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