Sanidad devolverá la partida completa de los 650.000 test comprados a China

El Ministerio de Sanidad ha decidido devolver a China la partida completa de test rápidos de detección del coronavirus, de la que formaban parte los 9.450 kits defectuosos usados ya en los hospitales madrileños y que el Ejecutivo español compró a una empresa no autorizada por el Gobierno chino, la compañía Bioeasy.

En total, serán rechazados 650.000 kits, entre ellos los más de nueve millares que ya habían sido distribuidos en la Comunidad de Madrid y otras 40.000 unidades más que ya habían llegado a España, pero que no habían sido entregadas a las consejerías. Los 600.000 test restantes no llegarán a empaquetarse con destino a España.

«Las primeras 9.000 unidades no han pasado los filtros de calidad que tiene el Sistema Nacional de Salud. Es verdad que este producto tenía todas las garantías, el certificado necesario para operar en la UE, tenía unos catálogos y especificaciones que daban con los estándares de calidad, pero nosotros evidentemente hacemos las comprobaciones cuando llega el producto y se comprueba que no tiene el nivel de fiabilidad requerido», ha dicho Illa, quien ha confirmado la devolución completa del pedido, cuya compra fue anunciada el pasado sábado por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien subrayó que se trataba de test «fiables y homologados».

Desde que estalló el escándalo, Sanidad ha subrayado que los pedidos realizados a esta empresa no forman parte de los 5,5 millones de test comprometidos con fabricantes autorizados por China, y que comenzarán a llegar en las próximas semanas.

«En un contexto internacional en que todo el mundo quiere adquirir, España no va a perder ninguna oportunidad, pero va a ser exigente con la calidad», ha defendido el ministro, quien no ha sido capaz de precisar cuándo finalmente España podrá contar en grandes cantidades los famosos kits. «Los test rápidos estará disponibles cuando nos los entreguen», se ha limitado a decir, subrayándolo lo evidente

El problema de los test rápidos que devolverá el Ministerio de Sanidad es su falta de precisión: tienen una sensibilidad del 30%, mientras que la prueba tradicional, la técnica conocida como PCR (reacción en cadena de polimerasa), más lenta, pero que ha sido hasta ahora la referencia, supera el 80%.

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Fue la Embajada china la que en una serie de mensajes publicados en Twitter aseguró que la empresa Shenzhen Bioeasy Biotechnology «no ha conseguido todavía la licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos de China para vender sus productos».

En un comunicado, el Gobierno español relató que «adquirió una partida a un proveedor nacional, que los importaba de China y cuyo producto cuenta con el marcado CE. España se guía por la normativa de la UE y, por tanto, si un producto cuenta con la homologación europea, se puede comercializar y comprar en todo el espacio comunitario».

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