Fotomatón

Los momentos excepcionales requieren medidas excepcionales y es evidente que nos encontramos en un momento excepcional que nuestra descendencia estudiará en los libros de historia como algo inaudito más propio de la Edad Media que del tiempo que vivimos. Ante el inimaginable escenario que nos rodea quedará la fotografía que cada uno nos estamos haciendo y que no admite Photoshop. Los gobernantes tienen la suya y, de momento, no va mucho más allá de la caricatura. Los profesionales de la sanidad, cuerpos de seguridad del estado, ejército, etc… también la tienen y lleva camino de convertirse en una obra maestra. Los empresarios están posando para la foto y unos salen mucho más guapos que otros: la fotografía de Amancio Ortega dista mucho de la de muchos otros y… no es el gallego el único empresario de éxito que tenemos en España. Tampoco escapamos del objetivo los periodistas y medios de comunicación que también estamos en el ‘tiro’ de la cámara. Y así podemos seguir con la extensa lista de fotografías que dejará a su paso esta pandemia para la historia cuando, quiera Dios que sea pronto, se marche para no volver. De los deportistas de éxito, que nos recomiendan lavarnos las manos y quedarnos en casa desde sus espectaculares mansiones, todos esperamos algo más que un vídeo en Instagram. Ya son muchos los que han visitado el ‘Fotomatón’ haciendo donaciones importantes pero faltan muchos otros por ponerse ante la cámara y sería conveniente que lo vayan haciendo, no vaya a ser que se acabe el carrete y su foto -que también la tendrán- les pille mirando hacia otra parte o con los ojos cerrados. Y me dejo para el final la fotografía de los empresarios del deporte y, más concretamente, la de los empresarios del fútbol por ser el que más dinero genera. Más allá de sus lógicos intentos por salvaguardar la cuenta de resultados también tendrán su fotografía para la posteridad y me congratula ver que Peter Lim va a salir bien parado. Tras la galería del horror que nos ha venido regalando con una gestión deportiva nefasta, en este caso, cabe decir alto y claro que va a salir muy guapo en la foto porque ha sabido estar donde debía, cuando debía y como debía. El hecho de ‘rascarse el bolsillo’ para echar una mano donde más falta hace y el de movilizar sus estructura en Asia para ayudar a que nuestros sanitarios trabajen con la protección que un sistema deficiente les ha negado, dejará una fotografía del máximo accionista del Valencia mucho más amable que vista hasta el momento. Por una vez y ojalá vengan muchas más, Lim ha estado a la altura de la afición del club que compró. Una afición que, aunque él no la conozca mucho porque no se ha interesado en conocerla, es tan leal como solidaria.

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