El Gobierno estudia ya un confinamiento más drástico pero pide esperar resultados

El Gobierno no descarta por completo endurecer las medidas de confinamiento decretadas el pasado 15 de marzo para «ganar tiempo» frente a la pandemia del coronavirus. Es más, su portavoz, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aseguró este viernes que todos los ministros están trabajando «anticipadamente» en las decisiones que habría que implementar en caso de que las «autoridades sanitarias» consideraran oportuno dar ese paso, pero también volvió a advertir de que, de momento, la situación se mantendrá tal y como está.

El Ejecutivo lleva varios días sufriendo la presión de varias comunidades autónomas de distinto signo político, y también de quienes fueron sus aliados en la investidura, para dar ya el paso de paralizar toda actividad productiva que pueda considerarse no esencial y, este viernes, la ‘Cadena Ser’ publicó el borrador de una orden ministerial elaborada por Industria y en la que quedan definidos los sectores que seguirían funcionando incluso en ese escenario extremo: cultivos, pesca, ganadería, agricultura y otras ramas del sector primario; textiles y ropa de trabajo, y productos médicos o farmacéuticos.

Montero asegura que todos los ministerios diseñan medidas por si acaso aunque supedita la decisión al criterio de la «autoridad sanitaria»

Montero insistió, sin embargo –tras la reunión del Consejo de Ministros extraordinario, y sin referirse específicamente a ese texto– en que el hecho de que cada departamento gubernamental esté elaborando planes preventivos no implica que efectivamente acaben poniéndose en marcha. La idea es, según fuentes gubernamentales, esperar al menos a la semana que viene antes de tomar ninguna decisión.

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El lunes se habrán cumplido ya los quince días desde que el Ejecutivo decretó el estado de alarma y restringió la libre circulación. Quince días es también, aproximadamente, el plazo máximo de incubación del COVID- 19. El Ejecutivo entiende por ese motivo que sólo entonces se podrá evaluar la efectividad plena de las medidas en vigor.

Último recurso

Pedro Sánchez ha reiterado una y otra vez a lo largo de los últimos días que cree necesario preservar un cierto equilibrio a la hora de adoptar medidas restrictivas para que el daño en la economía, el mercado laboral y el tejido social no sea excesivo. En el Gobierno, especialmente en algunos ministerios, entienden así que limitar más la actividad productiva podría tener consecuencias tan graves que conviene guardar esa baza como solución de último recurso.

El marco en el que paralizar la mayor parte de la industria sería una opción es, conforme a algunas fuentes, uno en el que, superado el pico, vuelva a incrementarse el número de enfermos o en el que se detecte que, pese al aislamiento actual («uno de los más estrictos de Europa») se siguen produciendo contagios «intraprofesionales e intrafamiliares». Es decir, en el que se compruebe que quienes han continuado con su actividad laboral fuera de casa estas dos semanas se han convertido en enormes propagadores del coronavirus.

En el Ministerio del Interior, en todo caso, sostienen que aún hay margen en el decreto en vigor para tratar de restringir el movimiento de los ciudadanos con medidas coercitivas porque, pese a que exista un elevado grado de concienciación social, sigue habiendo un número no despreciable de incumplidores de la norma. «Lo importante en este momento –remarcó también Montero– es aplicar con rigor las medidas que ya se están desarrollando».

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