Torrijos: «Nos sentiremos libres cuando pase esto»

Pregunta: -¿Cómo lleva el confinamiento?

Respuesta: -Al principio no quería perder la forma, pero no tiene sentido matarnos a entrenar si no sabemos el escenario que tendremos. Ayer me compré una barra olímpica, discos y todo lo necesario. Lo único que entreno es fuerza, pero todo es insuficiente. Me entreno en el piso y en un taller de al lado, de mi padre, que es electricista.

-¿Cómo es la batalla psicológica?

-En parte es como tener una lesión y no saber cómo evolucionará tu cuerpo ante la competición. Es la incertidumbre en toda la sociedad. No hay nada positivo a lo que aferrarse. Cada día un poco peor. Cuando pase todo esto, no volveremos a ser iguales. Habrá secuelas.

-¿Sacaremos algo positivo?

-Sí, daremos valor a lo que realmente importante, a lo humano y no tanto a lo material (salvo la comida, claro). Tanto tiempo sin la gente, valoraremos las pequeñas cosas: circular, pasear por la playa sin miedo, tocar mucho a la gente que quiero, comer una paella en un restaurante, entrenar al 100%, tomar una cerveza y unos vinos, no discutir por tonterías. Nos sentiremos libres.

– ¿Ustedes, los deportistas profesionales, deberían tener permiso para entrenar?

– Tengo un debate interno. La gente es muy sensible ahora ante las reivindicaciones y en seguida va a por ti. Ahora no, pero cuando se levanten algunas restricciones y respetando las medidas higiénicas, deberíamos poder desempeñar nuestro trabajo. Nadie entiende nuestra condición: somos autónomos y trabajadores, estamos cotizando, y somos un deporte individual, sin contacto. Si se hace largo, que se revise.

– ¿Era partidario de retrasar los Juegos de Tokio a 2021?

– Había que retrasarlos. Era imposible que el 10 de julio llegase la gente en plenitud de condiciones físicas y sanitarias. El virus se está extendiendo por el mundo.

– Serán sus segundos Juegos, ¿le pesó la presión en los de Río 2016?

– No tuve tanta presión, fue un año malo, no mejoraba las marcas, no lograba la mínima y se me hizo la temporada muy larga. A Tokio sí llegaría en mi mejor forma. Hace tres semanas batí el récord de España (en Ourense, con 17,18m) y el personal, y ya en verano pasado sabía que iba a hacer buenas marcas.

– ¿Opta a medalla?

– No, siendo realista, el objetivo es entrar entre los ocho primeros.

– ¿Por qué dejó de saltar en longitud?

– Tenía buenas marcas, nos reímos y vacilamos sobre eso. Al principio hacía las dos pruebas para ayudar al equipo (el Playas de Castellón), pero lo dejé cuando empecé a mejorar en el triple salto. La forma de batir y de atacar la tabla es diferente y se cargan músculos distintos, pero sí me gustaría competir en longitud.

– ¿Nació para saltar?

– Nunca me he considerado especial ni nacido para esto. Ha sido todo por el trabajo y el sacrificio. Hace 10 años no me hubiera imaginado lo que he conseguido. Estoy seguro de que voy a mejorar. El resultado de Ourense fue decente, creo que puede ser mucho mejor.

– ¿Decente? Superó en 14 centímetros su propia marca.

– El objetivo era la mínima (17,14), pero pensábamos que iba a saltar más. No quiero saber cuál es mi techo, sino seguir mejorando la técnica, la velocidad y la fuerza. Me gusta mucho lo que hago. Si me conformara, dejaría de ser atleta

– ¿Es como si volara en esos saltos?

– Sí, siento que vuelo, todo va más rápido a tu alrededor. Has saltado tantas veces que sabes que todo está ocurriendo más rápido. Todo mi cuerpo tiene que estar más concentrado.

-¿Qué condiciones debe reunir un triplista?

-No ser ni muy rápido ni muy fuerte, sino la unión de las dos. Tener mucha técnica y, sobre todo, interpretar el salto y la carrera por inteligencia. La cabeza te hace ser un atleta excelente. En la forma física llegas a la excelencia, pero los pequeños detalles técnicos mejoran tus marcas. Cualquier fallo te puede lesionar. Por ejemplo un golpe en el talón.

-¿Su principal virtud?

– Que no veo esfuerzo en ir a entrenar porque me apasiona. De 320 días que entreno, en 300 soy el más feliz del mundo.

– ¿El mejor de todos los tiempos?, ¿Jonathan Edwards?

– Bueno, tiene las mejores marcas (18,29m, el récord del mundo, en 1995), pero hay otros muy buenos como Christian Taylor y Teddy Tambho, que pueden batirlo. Pero mi ídolo es el italiano Fabricio Donato por su longevidad: a los 43 años se entrena para Tokio, a los 36 tuvo su mejor marca y a los 41 saltó 17,30, en una prueba tan explosiva como esta.

– Al batir el récord de España, en Ourense, se fundió en un abrazo con Claudio Veneziano y Juan Carlos Álvarez, su exentrenador y su actual preparador. ¿Por qué?

– Escenifiqué el agradecimiento al trabajo conjunto de tantos años. Todo lo que sé me lo inculcaron y me lo enseñaron ellos.

– ¿Lleva una vida monacal?

– Llevaba. Ya no soy tan cuadriculado. Antes me iba a las 23.30 a dormir, pero, desde que me marché a Madrid a la residencia Blume, en 2016, empecé a ser más flexible. He aprendido a cocinar tartas y a comérmelas.

– ¿Su mayor renuncia?

– Haberme ido a Madrid, al centro de Alto Rendimiento, y dejar mi casa de Castellón.

– ¿Cómo empezó a correr?

– Yo iba al colegio público Ejército de Castellón, y un día don Ángel dijo si alguien quería apuntarse al Colegio Diputación, de tecnificación deportiva. Entré en sexto de Primaria. Se me daban un poco mejor la longitud y el salto, pero no sobresalía. Nadie de mi entorno hizo atletismo y mis padres nunca me impusieron nada, solo querían que me divirtiera. La presión me la pongo yo.

– ¿En el atletismo también hay padres que meten presión?

– Sí, hay padres que se acercan a decirle al niño cómo hacer las cosas, y como aquí se mide todo por centímetros… Esto me pone triste.

– Y ahora, ¿qué carrera está a punto de acabar?

– Criminología y Seguridad, en Castellón. Me falta el trabajo final de grado, tengo las prácticas hechas. Quiero sacarme las oposiciones de Policía Nacional mientras esté compitiendo. Me gusta ayudar a la población, ser cercano, contribuir a que el mundo sea mejor. Siempre quise ser o policía o funcionario de prisiones.

– Si persigue a alguien…

-Lo más probable es que lo coja.

– ¿Y una profesión tan dura como funcionario de prisiones?

– Ya no quiero ejercerla, porque las prisiones están alejadas de los núcleos de población, y no quiero ya estar lejos de mi casa, de Castellón o de Valencia.

– ¿Vive del atletismo?

– Sí, puedo vivir bien. La Blume nos deja las instalaciones. Recibo una beca de la Fundación Trinidad Alfonso, otra beca ADO (Asociación de Deportes Olímpicos, es estatal y según resultados), una ayuda del Villarreal a través del proyecto Endavant y otra del Club Atletismo de Castellón.

– ¿Paga muchos impuestos?

– Como todos, aunque las becas ADO y de la federación están exentas hasta 60.000 euros si eres deportista de alto nivel.

– ¿Cuál es su playa soñada en vacaciones?

– La de Menorca. Hemos estado en Santorini y en otros lugares, pero reivindico el turismo nacional, hay muchos lugares por descubrir.

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