La imposición de lo público por lo público

Le ha faltado tiempo a la síndica de Unidas Podemos en Les Corts, Naiara Davó, para salir a reclamar «la reversión completa del modelo privatizador de las residencias de mayores», asociando a continuación el hecho de que algunas de ellas estén en manos de empresas con la muerte de ancianos por el coronavirus. No ha esperado a ver qué hace la Fiscalía, ni siquiera a tener más detalles acerca de lo que dijo la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre los cadáveres que se habían encontrado los miembros de la UME al acceder a algunos centros. No. Ha juzgado y condenado a las residencias privadas, supongo que por el simple hecho de ser eso, privadas. Lo cual nos lleva al siguiente escenario, el de que todas sean públicas, dependientes de la administración. Esto a su vez se relaciona con otro de los mensajes que desde los partidos de izquierdas se están tratando de colar de forma tan descarada como ventajista y sectaria estos días, y es el de que menos mal que tenemos un sistema público de salud porque a saber qué hubiera pasado en caso contrario, dónde estaríamos, qué sería de nosotros. Como si aquí alguien -la derecha- hubiera intentado implantar un sistema como el americano, donde los ciudadanos tienen que pagarse un seguro privado si quieren disfrutar de una asistencia sanitaria de calidad. Lo que se hizo en algunas comunidades fue entregar a empresas privadas la gestión de centros públicos, que no es lo mismo aunque al pensamiento políticamente correcto le interese equipararlo. Porque lo que no explica – no de forma convincente- ni Naiara Davó ni ninguno de los apóstoles de lo público por lo público es cómo se pagaría, de qué forma se sostendría un sistema de asistencia social que estuviera sólo y exclusivamente en manos de las administraciones. Sabemos, sí, que siempre se recurre a proclamar pomposamente que la banca, las empresas de mayor tamaño y facturación y las grandes fortunas serían quienes, a través de los impuestos, permitieran aumentar el gasto, junto con un incremento de la recaudación fruto de combatir con más eficacia el fraude fiscal. Pero luego ya sabemos en qué queda toda esa palabrería, en que el déficit se dispara hasta que la Unión Europea dice hasta aquí hemos llegado, tienes que aplicar recortes. Política que le corresponde ejecutar a la derecha. O dicho de otro modo, unos se van de fiesta y es a los otros a quienes les toca limpiar los restos de la juerga y devolver todo a su sitio. Y si dices algo en contra es que eres un insolidario, un ultraliberal, estás contra el progreso… Vamos, la cantinela de siempre.

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