Italia aprueba medidas de apoyo a periódicos y quiosqueros

La epidemia del coronavirus genera estos días en diferentes países una gran paradoja en el sector de los medios de comunicación. Y es que la sociedad probablemente consume estos días más noticias que nunca y, en cambio, éstas van acompañadas de la menor cantidad de publicidad que se recuerda. Para ayudar al sector de la prensa, el Gobierno italiano aprobó el lunes por la noche una serie de ayudas que incluyen la posibilidad de que las empresas puedan desgravar el 30% de todas las inversiones en publicidad este año en diarios y medios digitales, además de televisiones y radios locales.

El Ejecutivo de Giuseppe Conte, al igual que otros países como España, califica oficialmente a diarios y revistas como bienes de primera necesidad al entender que garantizan el derecho a la información. En ese sentido, las medidas incluyen también ayudas a los quiosqueros italianos, que en las últimas semanas abren sus establecimientos en condiciones complicadas para poder distribuir la prensa. Podrán desgravar hasta 4.000 euros en costes como el alquiler o las facturas de luz, teléfono o internet y también los gastos de envío a domicilio.

La venta de periódicos se mantiene estable en el país transalpino y ha subido de forma importante en las zonas más afectadas por la epidemia, con incrementos de entre un 10% y un 15%, según la Federación Italiana de Editores de Periódicos (FIEG). Del mismo modo, el tráfico de noticias en internet ha crecido a ritmo vertiginoso. Pese a las buenas cifras, los anunciantes han desertado de los periódicos, según dice Fabrizio Carotti, director general de la FIEG. La razón es que los productos que salían en las páginas de publicidad ya no pueden comprarse como consecuencia del cierre de la actividad comercial y del confinamiento. Se calcula que el desplome de anuncios en la primera mitad del año oscilará entre un 20 y un 30%.

La situación de la prensa en Italia es similar a la que se vive en España, que reproduce con una semana aproximada de retraso las consecuencias que genera la pandemia. En España, pese a las ventas registradas por los diarios en algunas zonas, ha cerrado ya un 16% de los puntos de venta de prensa, más de 3.300 establecimientos, debido a las dificultades que afrontan los vendedores para abrir sus negocios cada día.

Debido a la necesidad de información que genera la crisis, han surgido movimientos vecinales en diferentes ciudades españolas para poder hacer llegar la prensa a personas consideradas grupo de riesgo ante posibles infecciones, como ancianos. También hay voluntarios que acercan la prensa a algunos núcleos rurales, debido la negativa de Correos de continuar con la distribución de la prensa a poblaciones aisladas.

El Gobierno califica en el decreto del estado de alarma a los periódicos como artículos de primera necesidad, pero no ha establecido servicios mínimos en la empresa pública, que con 53.000 empleados es la mayor empresa de distribución del país y, sin embargo, mantiene a menos de un tercio de la plantilla trabajando durante esta crisis.

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