Celaá confía en que los alumnos puedan volver al menos 15 días a clase

El Ministerio de Educación ha asegurado por activa y por pasiva que el confinamiento y la crisis social desatados por el coronavirus no va a provocar un final anticipado del curso escolar -que termina en casi todas las autonomías en torno al 22 junio-, pero cada vez admite con mayor claridad que va a ser muy difícil que los estudiantes puedan retomar la docencia presencial que se suspendió en todo el país el pasado 12 de marzo.

La titular de Educación, Isabel Celaá, explicó hoy que la virulencia de la epidemia no permite ser optimista sobre la pronta reanudación de las clases en los colegios e institutos y dio a entender que, en el mejor de los casos, la actividad lectiva presencial no se recuperaría hasta mayo e incluso junio, hasta el punto de que se conformó con que se pueda dar clase al menos dos semanas antes de que acabe el curso. «Tenemos esperanza y confianza en el hecho de que los alumnos puedan al menos regresar presencialmente 15 o 20 días, algo que puede producirse en mayo o junio», confesó en declaraciones a TVE.

Celaá indicó que su objetivo es que los 8,2 millones de alumnos españoles de Infantil a Bachillerato o FP que desde hace dos semanas se esfuerzan en sus casas por salvar el tercer trimestre del curso mediante la docencia telemática puedan regresar a los centros educativos -si no todos a la vez, al menos de forma escalonada- para «hacer un repaso general», resolver con los profesores las dudas de todo lo aprendido en el domicilio y refrescar el contenido adquirido en los dos primeros trimestres.

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Decisiones, en abril

No obstante, la ministra admitió que en este momento es imposible anticipar nada, ni tomar decisiones concretas, porque nadie sabe todavía cuántas semanas va a durar el estado de alarma y el confinamiento, y si habrá que pedir nuevas prórrogas tras el 11 de abril. Por ese motivo, volverá a reunir la Conferencia Sectorial de Educación en abril para ver la evolución de la pandemia y decidir cómo abordan el final del curso escolar. Deben determinar si se dan las condiciones para prever una vuelta coordinada a las aulas o si hay que plantearse un final desde casa y con docencia telemática.

En cualquier caso, Celaá se esforzó por transmitir a alumnos y padres un mensaje de tranquilidad pese a la incertidumbre. Insistió en dos ideas. La primera, que «ningún alumno va a perder el curso» por los problemas lectivos creados por el coronavirus, y recordó que en la mayoría de los centros lectivos ya están evaluados los dos primeros trimestres. La segunda, que el ministerio, las autonomías, los centros y los profesores están ya trabajando para que todos los alumnos «puedan ser evaluados en condiciones de justicia y equidad», pase lo que pase.

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