Alemania aprueba su fondo de emergencia

. En una decisión histórica, la Cámara baja alemana aprobó este miércoles el extraordinario plan económico diseñado por el Gobierno para combatir el coronavirus. Se trata de una partida de 750.000 millones de euros destinada no sólo a reforzar el sistema sanitario sino a apaciguar la crisis económica que vendrá después de la epidemia. Junto con otras partidas –por ejemplo, para el rescate de pequeñas y medianas empresas y el apoyo urgente a la Sanidad–, la cantidad total de fondos movilizados ronda un billón de euros.

El Bundestag respaldó de forma mayoritaria esta partida «sin precedentes» en una sesión singular donde los parlamentarios guardaron una distancia de seguridad amplia intercalando una serie de escaños vacíos entre ellos. Una parte del dinero se dedicará a garantizar la solvencia de las grandes empresas alemanas o la refinanciación de la deuda, pero también habrá medidas encaminadas a garantizar un salario a los trabajadores afectados y evitar el desempleo.

El ministro de Finanzas, Olaf Scholz, llevó el peso de la sesión en sustitución de la canciller, Angela Merkel, que, pese a haber dado negativo en la segunda prueba del coronavirus, permanece en cuarentena. La lucha contra la pandemia es «un reto para toda la humanidad», manifestó Scholz, quien explicó que los fondos aprobados fortalecen al Gobierno para «hacer todo lo necesario» contra la epidemia.

De hecho, las infecciones continúan en aumento en Alemania aunque el sistema sanitario parece acometer sin problemas la tarea de atender a todos los enfermos. El número de contagio asciende ya a 35.353, mientras los fallecidos suman 189 personas, según datos de la Universidad John Hopkins, que lleva la contabilidad mundial de la pandemia. El Instituto Robert Koch (RKI), que coordina la lucha contra la enfermedad en Alemania, considera que el riesgo para las personas es «elevado» y sus expertos no descartan que la epidemia se prolongue aun dos años más.

El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, se manifestó al respecto con un llamamiento a una mayor solidaridad internacional. «El resultado de los esfuerzos nacionales que se exigen de todos nosotros no puede derivar en una espiral de egoismos nacionales», dijo Maas. «Prioritario para el Gobierno federal es ser solidarios allí donde existe capacidad de maniobra».

De hecho, la ciudad-estado de Berlín ha anunciado su intención de sumarse a otras regiones alemanas en la acogida de pacientes italianos en grave estado por infecciones de coronavirus. «La solidaridad no se detiene en las fronteras», señaló el alcalde gobernador, Michael Müller.

Por otra parte, y en un gesto inédito a nivel internacional, el ministro federal de Trabajo, Hubertus Heil, exigió aumentos salariales para profesionales como enfermeras y enfermeros o cajeras de supermercados. «Estamos viendo un increíble número de héroes y heroínas de la vida diaria», declaró Heil, quien afirmó que esos trabajadores «no solo se merecen palabras de aliento, sino a la larga mejoressalarios».

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