El transporte público arranca en Wuhan y los ciudadanos de Hubei ya pueden viajar

Más de dos meses después, a las 5:25 de la mañana de hoy, un autobús urbano ha arrancado el motor en la ciudad de Wuhan, epicentro de la pandemia del coronavirus, para reanudar el servicio. Eso sí, no todos los ciudadanos pueden subirse a él: un supervisor especial que viaja a bordo se debe cerciorar antes de que los pasajeros estén sanos. Para ello, deben mostrar el código QR que una aplicación gubernamental genera en el teléfono móvil de los usuarios -solo los que tienen uno verde pueden acceder al transporte público- o un certificado médico. Además, todos los pasajeros deben estar protegidos con mascarillas y permitir la toma de la temperatura corporal antes de subir al vehículo.

Según ha informado la Comisión de Transporte de Wuhan, ya están operativas 117 rutas de autobús, un tercio del total. Seis líneas de metro reabrirán el sábado, y el resto del transporte se sumará de forma gradual. Eso sí, el Gobierno pide a los mayores de 65 años que aún no acudan a lugares concurridos, y hasta el próximo 8 de abril los residentes de la capital de Hubei podrán circular por la ciudad pero no salir de ella, algo que el resto de ciudadanos de la provincia ya puede hacer desde hoy, una vez más siempre que demuestren estar sanos.

Según la Comisión Nacional de Sanidad, después de que el lunes se registraran cuatro nuevos contagios locales, ayer esa variable volvió al cero, muestra de que los brotes del SARS-CoV-2 que afectan a China son ya esporádicos o importados del extranjero. No obstante, por las redes sociales chinas circulan numerosas informaciones -algunas acompañadas por vídeos- en las que se acusa a las Autoridades de no aceptar pacientes con síntomas del COVID-19 para evitar tener que reconocer nuevos contagios. Pero este periódico no ha podido verificar su contenido.

Sí es evidente que la normalidad vuelve al gigante asiático, donde los lugares turísticos vuelven a permitir el acceso del público. En Shanghái, por ejemplo, los cerezos han florecido y los parques han reabierto, aunque solo se permite la entrada de un reducido número de personas para evitar aglomeraciones. «Después de tanto tiempo encerrados en casa, es una gozada poder salir de nuevo y ver cómo de bonitos están los árboles. Ahora apreciamos mucho más las pequeñas cosas de la vida», comenta Shen, una joven que ha retransmitido en directo con su móvil el primer paseo por el parque. «Solo falta que en el resto del mundo se venza al coronavirus para que podamos todos volver a nuestras vidas», sentencia con un mensaje de ánimo.

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