El coronavirus obliga a Putin a posponer la votación para la reforma constitucional

En un mensaje a la Nación retransmitido esta tarde, el presidente Vladímir Putin, ha anunciado que la votación popular prevista para el próximo 22 de abril sobre una reforma constitucional que le dejará la vía libre para seguir en el poder hasta 2036 queda pospuesta a una fecha indefinida. Putin ha hablado de la situación que ha creado el COVID-19 a nivel mundial y de las pocas posibilidades que tiene Rusia de salir indemne de la crisis.

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Ante tal desafío, añadió el máximo dirigente ruso, «surge la cuestión sobre la conveniencia de organizar una votación a nivel nacional sobre las enmiendas constitucionales fijada inicialmente para el 22 de abril». «Saben cuán en serio me tomo esto y, por supuesto, preguntaré sobre este tema crucial, fundamental para nuestro país (…) pero ahora la prioridad es la salud, la vida y la seguridad de la gente», añadió.

La nueva fecha del plebiscito constitucional «se establecerá más tarde, en función de cómo desarrolle la situación», señaló Putin. Así mismo, el presidente ruso ha dispuesto que la semana del 30 de marzo al 5 de abril sea no laboral en todo el país, pero conservando cada uno su salario sin modificación. El paquete anunciado por Putin incluye otras medidas de carácter económico como moratoria en la devolución de créditos, si los ingresos caen por debajo del 30 por ciento, elevación en un 50 por ciento de la dotación por desempleo, y suspensión del pago de impuestos, salvo el IVA, a las Pymes. El jefe del Kremlin aseguró que «estamos logrando contener que la epidemia se propague de forma amplia y rápida» y aconsejo a la población quedarse en casa.

Putin convocó a mediados de mes la votación constitucional para el 22 de abril, afirmando que el «el coronavirus en Rusia está bajo control». No obstante, la presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfílova, dejó caer después que la consulta podría posponerse a causa de la pandemia. El periódico ruso «Védomosti», que citaba fuentes de la Administración del Kremlin, también daba por hecho que la votación no tendría lugar en abril y señalaba junio como el mes más probable para su celebración.

En cualquier caso, Pamfílova y todos los expertos insisten en que no hay necesidad de celebrar ninguna consulta, ya que, tras haber recibido el apoyo del Parlamento ruso y las asambleas locales, la reforma constitucional de Putin es legal y ha entrado ya en vigor.

La votación popular convocada por el presidente, dicen, «es una acto de buena voluntad del jefe del Estado», pero no es imprescindible. Pamfílova dio ya esta semana instrucciones a las comisiones electorales regionales para que suspendan los preparativos del plebiscito y dejen de imprimir papeletas y folletos explicativos hasta nueva orden.

Visita a los enfermos

Putin se trasladó ayer martes al hospital de enfermedades infecciosas en la barriada de Kommunarka, al sur de Moscú, en donde se encuentra el mayor número de ingresados por coronavirus de todo el país. El primer mandatario ruso, que iba acompañado, entre otros, del alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, de la viceprimera ministra, Tatiana Gólikova, y de su portavoz, Dmitri Peskov, departió con los médicos y después se enfundó un traje de protección de color amarillo-naranja, se puso una escafandra y, según mostraron las cámaras, se fue a ver a uno de los pacientes, un joven de excelente aspecto y complexión llamado Dmitri Garkavi. «¿Cómo te sientes?», le preguntó al enfermo, que respondió: «Bien, gracias».

El jefe del centro sanitario de Kommunarka, Denís Protsenko, le dijo a Putin que los profesionales de la medicina «deberán estar preparados para lo peor». Y es que en las últimas horas los casos de COVID-19 se han incrementado en 163, lo que eleva la cifra total en Rusia a 658. En Moscú suman ya 410 personas infectados.

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