Ventajas y desventajas de comunicarse virtualmente durante la cuarentena

Rozalén tiene un cuadro encima de la chimenea en el que pone: ‘reír es la única salida’; Pablo Motos decora la pared de su casa con guitarras; Joaquín, el futbolista, tiene un retrato de su familia y algunos trofeos cerca de la escalera y a Álex de la Iglesia le vigila un muñeco de Darth Vader desde el salón. ¿Por qué lo sabemos? Porque durante esta cuarentena en la que debemos permanecer en casa nuestra única forma de comunicarnos con el exterior es virtualmente y, ya sea al compartir una foto de lo que estamos haciendo para sobrevivir al aislamiento, un vídeo dando toques a un rollo de papel higiénico, o a través de una entrevista por videoconferencia, parte de nuestra intimidad queda al descubierto, aunque sea de forma inconsciente.

La información que sacamos a la luz puede ser de lo más diversa, desde el nombre de nuestra mascota, el champú que utilizamos o el banco en el que tenemos todo nuestro dinero, datos que para muchos de los que reciben este contenido no significarán nada, pero que para otros serán una mina de oro.

Sobre esto, Marta Beltrán, profesora e investigadora de Ciberseguridad de la universidad Rey Juan Carlos, aconseja el «sentido común». «Antes de publicar algo en las redes es pensar qué es lo que voy a colgar y quién lo verá. Es decir, si subo una foto desde mi balcón, será relativamente sencillo saber dónde vivo; si estoy en el salón y se ven fotos familiares, se podrá averiguar mi estado civil o si tengo hijos o mascotas. ¿Quiero que la gente sepa esa información sobre mí?». La profesión también puede ser clave a la hora de limitar la cantidad de información que compartimos. «Por ejemplo, yo soy profesora y a lo mejor no me apetece que mis alumnos sepan dónde vivo, y lo mismo le puede pasar a un policía, un juez o un político», dice la experta.

«Cuanta más información das sobre ti, más sencillo es para un adversario ponerte un anzuelo en el que piques fácilmente» Marta Beltrán

Otro aspecto a tener en cuenta es que aquello que publicamos, a propósito o sin darnos cuenta, puede convertirse en carne de cañón para hacernos daño. «Cuanta más información das sobre ti, más sencillo es para un adversario ponerte un anzuelo en el que piques fácilmente», expresa Beltrán. Estos días, por ejemplo, aprovechando que la gente está nerviosa, están aumentando los ataques de tipo ‘phishing’, un método con el que los ciberdelincuentes apelan a las emociones para conseguir que la víctima revele información personal (contraseñas, datos de tarjetas de crédito, números de cuentas bancarias). «Si quien nos tiende la trampa ha podido investigar sobre nuestra vida gracias al contenido que nosotros mismos hemos compartido, su engaño tendrá mucho más efecto porque sonará creíble y nos inspirará confianza». Dos consejos útiles: elija un lugar de la casa que no exponga aspectos de su intimidad y tenga presente los ajustes de privacidad que ofrecen las aplicaciones que utiliza.

Bueno para la salud

Todo esto no quiere decir que debamos limitar la comunicación virtual durante el aislamiento, al contrario, pero sí hacerlo con conciencia. Adrián Montesano, psicólogo y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, subraya que «como animales sociales que somos, necesitamos comunicarnos para sobrevivir, una dimensión que se acentúa en momentos de crisis». Él destaca que mantener las relaciones es importante en todos los casos, pero especialmente para las personas que viven solas, sobre todo las de mayor edad, y para aquellos que han sido contagiados y están confinados en una habitación. «La no comunicación puede repercutir en el estado de ánimo, aumentar el estrés o producir sentimientos de despersonalización. Las nuevas tecnologías son una gran herramienta para evitarlo».

En el amplio abanico de aplicaciones que permiten conversar e incluso verse en tiempo real, ya sea en grupo o individualmente, encontramos algunas como Whatsapp, Instagram, Skype, Zoom, Discord, HouseParty o Google Duo. Otra opción más tradicional es la comunicación pasiva. «Escribir lo que uno siente y piensa también puede paliar los efectos psicológicos del aislamiento», concluye Montesinos.

8 ‘apps’ para conversar y combatir el aislamiento

Whatsapp

Whatsapp

Para chatear, mandar fotos o vídeos o hacer videollamadas de hasta 4 personas. Es gratis.

Skype

Skype

Para llamadas de hasta 25 personas o conversaciones con vídeo de hasta 10. Es gratis.

Discord

Discord

Para chatear, llamar o hacer vídeollamadas de hasta 50 usuarios. Permite compartir pantalla. Es gratis.

Zoom

Zoom

En su versión de pago, permite hacer videollamadas de hasta 1.000 participantes y 10.000 espectadores. También tiene una versión gratuita.

Google Duo

Google Duo

Para realizar llamadas o videollamadas de hasta 8 personas. Incluye el modo ‘poca luz’ para no dañarse la vista en la oscuridad. Es gratis.

Nextdoor

Nextdoor

Para crear comunidades virtuales de vecinos donde ofrecer o solicitar ayuda. Es gratis.

Instagram

Instagram

Para compartir fotos y vídeos, mandar mensajes privados o hacer videollamadas de hasta 6 personas. Es gratis.

Houseparty

Houseparty

Para hacer videollamadas con hasta 8 personas. Ofrece divertidos juegos en línea y es una de las más descargadas actualmente. Es gratis.

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