Los pescadores de Cullera se quedan en tierra debido a la falta de demanda

La imagen de supermercados abarrotados de gente comprando provisiones contrasta con la de los puertos con la mayoría de barcos amarrados. Y es que pese a que el consumo de alimentos se ha disparado desde hace unas semanas, la demanda de pescado se ha reducido en un 50%.

Así lo afirman desde la Cofradía de Pescadores de Cullera que están negociando con la conselleria realizar un ERTE ante la falta de trabajo para sus pescadores. «La gente carga todo lo envasado pero no pescado y los precios han bajado entre un 40 y un 50%», explica el presidente de la cofradía, Vicent Pérez. Esto ha provocado que de los 160 pescadores que forman parte de esta entidad en Cullera, ayer solo decidieran salir menos de la mitad. «La gente tiene miedo de contagiarse para lo que estamos sacando», señala Pérez.

En el sector pesquero no se pueden tomar medidas de seguridad como la de mantener la distancia ya que en los barcos trabajan varias personas en un espacio muy reducido.

Desde la cofradía cullerense destacan que están negociando una solución a sus problemas con la conselleria

La reducción comenzó a notarse ayer ya que el viernes solo acudieron a la lonja un cuarto de los compradores que ya advirtieron que esta semana era muy probable que no acudieran más ante la baja demanda de pescado en sus establecimientos.

«El sector primario no está incluido en el Decreto del Gobierno pero estamos negociando con la conselleria para buscar una solución», añade Vicent Pérez.

Ritmo en la agricultura

Muy diferente es la situación que vive otra de las actividades del sector primario, la agricultura. En estos momentos, tras el boom inicial de compras, mantienen su producción por lo que tienen que seguir trabajando para abastecer día a día los mercados. «Los agricultores tienen que seguir trabajando, como lo han hecho siempre, para que el mes que viene también haya fruta. Hay que poner en marcha las nuevas siembras», recuerda el presidente de la Federació de Cooperatives, Cirilo Arnandis, que destaca el papel esencial de este sector en momentos difíciles como el actual. «Ahora contamos con la producción propia y se puede hacer porque la tenemos ya se vería que pasaría si dependiésemos de lo que viene de ultramar», comenta Arnandis ante las dificultades que afronta el sector agrario por la competencia de otros países fuera de la Unión Europea.

En los almacenes el ritmo ha bajado para cumplir con la normativa de seguridad. «Se han establecido dos turnos para cumplir con la distancia de seguridad pero la cadena sigue trabajando para cumplir con la demanda», explica el representante de las cooperativas valencianas. Unas cooperativas que están cumpliendo con los grandes distribuidores para que los consumidores puedan adquirir frutas y verduras frescas sin problemas.

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