«Hay familias que prefieren que los enfermos mueran en casa para despedirse de ellos»

Bérgamo es la nueva Wuhan, la ciudad china donde surgió el Covid-19. Esta rica urbe es la capital de la provincia italiana con más casos de coronavirus: 6.728 de los casi 70.000 registrados en el país. Situada en Lombardía, la región más golpeada por la enfermedad, Bérgamo lleva semanas en las que ni siquiera le da tiempo a enterrar o a incinerar a sus muertos, algunos de los cuales tienen que ser trasladados a otras ciudades en camiones militares. La larga fila de vehículos del Ejército cargados de ataúdes por las calles de la ciudad será una de las imágenes que se recuerden de esta crisis.

En la provincia de Bérgamo se cuentan ya más de 1.200 fallecidos por el coronavirus, pero el alcalde de la capital, Giorgio Gori, considera que el dato real puede ser mucho más alto. Para demostrarlo ha echado mano de los muertos registrados en las dos primeras semanas de marzo de este año y en el mismo período del año anterior en trece municipios de la zona. En 2020 hubo 480 muertos frente a los 107 de 2019, aunque las estadísticas oficiales sólo contabilizan en ese período 91 decesos por coronavirus. «Muchas de las personas que han fallecido en estas últimas semanas por pulmonía en asilos no ha habido posibilidades de llevarlas al hospital. También ha habido casos de familiares que preferían que murieran en casa porque temían que no iban a poder despedirse de ellos. Es una dimensión representativa de la tragedia que estamos viviendo», explica Gori.

Stefano Tomelleri, profesor de Sociología de la Universidad de Bérgamo, considera «dramático» el ambiente que se vive en esta ciudad de poco más de 120.000 habitantes, que llegan a 1,2 millones en la provincia de la que es capital. «Cuando se tomó conciencia de que los hospitales estaban colapsados el impacto fue muy grande. Y cuando vimos la foto de los camiones militares llevándose a los muertos fue devastador. Fue algo que apelaba al imaginario más trágico de la guerra, el de la retirada, la derrota y la muerte», explica Tomelleri.

Italia podría tener 600.000 contagiados, diez veces más que los registrados

Tanto las autoridades políticas como los médicos de esta ciudad reconocen que la pandemia del coronavirus les pilló sin ser conscientes de lo que se les venía encima. «Ni en Bérgamo ni en Italia estábamos preparados. Hemos ido construyendo las defensas conforme se manifestaba la emergencia. Visto lo ocurrido en China, en toda Europa debería haberse planificado antes, aunque aún hay países que disminuyan la importancia de lo que sucede. El único modo de frenar la pandemia es el cerrojazo», destaca el alcalde, recordando que pese a que el sistema sanitario bergamasco llevaba dos años siendo considerado como el mejor del país, se encuentran ahora «en estado crítico».

El diagnóstico lo confirman los propios sanitarios. «Muchos hospitales están sobrecargados, al borde del colapso y sin suficiente medicación, ventiladores mecánicos, oxígeno, ni material de protección. Hay pacientes echados en colchones por el suelo», denuncia un grupo de médicos del hospital Papa Juan XXIII de Bérgamo en un informe publicado en la revista científica NEJM Catalyst. Los sanitarios desvelan que, por su experiencia, los hospitales y las ambulancias pueden ser lugares donde se transmita ampliamente el coronavirus, que califican del «ébola de los ricos». Para tratar de bajar la presión sobre las clínicas piden reforzar la asistencia médica domiciliaria.

Es algo que también desea el alcalde, pero que va a resultar difícil porque 140 de los 600 médicos de este territorio han contraído el coronavirus. Aún no hay estudios científicos que expliquen el motivo que ha llevado a la provincia de Bérgamo a su triste primado, pero Gori lo considera una conjunción de factores. «Pudo ejercer de acelerador de contagios el partido de fútbol entre el Atalanta y el Valencia, pero la chispa inicial pensamos que fue un foco que surgió en el hospital de Alzano Lombardo, adonde llegó un paciente con pulmonía y no se supo que era por el Covid-19». El alcalde también explica la multiplicación de los contagios por la propia naturaleza de este territorio: densamente poblado e industrializado, con unos ciudadanos en continuo movimiento y alto porcentaje de ancianos.

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