Boris Johnson ordena tres semanas de confinamiento obligatorio en Reino Unido

El Gobierno británico ha ordenado a sus ciudadanos que no salgan de sus casas salvo para comprar necesidades básicas y de manera no frecuente, que salgan para hacer ejercicio una vez al día como máximo, solos o con personas que conviven en el mismo domicilio, y que viajen al trabajo sólo cuando sea «absolutamente necesario».

El cierre de comercios que no sean de alimentación o farmacias será inminente y la Policía podrá sancionar a quienes incumplan la prohibición de reuniones públicas de más de dos personas, que deben residir en la misma vivienda. El aumento de las restricciones en Reino Unido se produce cuando la curva de infecciones y fallecimientos avanza en la misma línea que España o Italia, hace dos semanas. El ‘cerrojazo’ británico durará inicialmente tres semanas hasta mediados de abril, según confirmó el ‘premier’.

Las medidas son en parte consecuencia de lo ocurrido durante el fin de semana. Dos días soleados en el inicio de la primavera incitaron a muchos británicos a acudir a parques o playas, a emprender el viaje a sus segundas residencias o refugiarse de la vida urbana en campings de caravanas. La estrategia de distanciamiento social no forzado se ponía en cuestión. El metro de Londres estaba congestionado en el inicio de la semana.

Mal ejemplo

Medios de comunicación han publicado relatos de las decisiones tomadas por el Ejecutivo de Johnson en las últimas semanas y achacan al primer ministro y a su eterno la decisión de optar por una estrategia inicial basada en la idea de que la infección del 60% de la población crearía una inmunidad grupal. El cambio a una política más restrictiva, el pasado fin de semana, ha llagado su credibilidad.

El portavoz laborista sobre Sanidad, Jonathan Ashworth, pidió en la Cámara de los Comunes que el Gobierno pase al distanciamiento social forzoso. Aunque el tono grave se mantiene en la política, y no hay ataques partidistas, se hizo eco de las quejas del personal sanitario que carece de equipamiento adecuado y la generalización de los test, que el Gobierno limitó hace dos semanas a las personas hospitalizadas.

El diputado conservador y exministro de Sanidad, Jeremy Hunt, criticó más abiertamente la política del Gobierno de Boris Johnson ante la pandemia. Le reprochó en el Parlamento no haber aprovechado el tiempo que tenía en febrero para desarrollar un sistema de test generalizados de la población. «Es quizás demasiado tarde para evitar que nos ocurra aquí lo que está ocurriendo en Italia», dijo, antes de secundar la petición laborista de proceder al encierro forzoso de la población.

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