Macron amenazó a Johnson con cerrar la frontera si no actuaba contra el COVID-19

Francia estuvo a punto el pasado viernes por la noche de cerrar su frontera con Reino Unido ante las reticencias de Boris Johnson a tomar medidas más radicales para luchar contra la expansión del coronavirus. Según revela el diario ‘Libération’, Emmanuel Macron llamó al primer ministro británico para advertirle de que, si persistía en no tomar ninguna medida para frenar la progresión de la pandemia, Francia no tendría otra opción que rechazar la entrada a su territorio de los viajeros procedentes de Reino Unido.

La Unión Europea decidió el pasado 17 de marzo cerrar sus fronteras exteriores durante un mes, pero se decidió hacer una excepción con Reino Unido porque, pese a estar ya fuera del club, aún forma parte del mercado interior. Sin embargo, la estrategia elegida por Johnson de dejar que el virus circule para inmunizar al máximo posible de británicos chocaba frontalmente con los confinamientos estrictos con los que la mayor parte de los Veintisiete quieren hacer frente a la epidemia. «Tuvimos que amenazarle claramente para que por fin se moviera», reconocen fuentes de la presidencia francesa citadas por el diario, que aseguran que el resto de países de la UE habrían hecho lo mismo, lo que habría tenido catastróficas consecuencias para la economía británica.

Prensa parisina.
El Elíseo no hace comentarios sobre «ese rumor», como califica la noticia de ‘Libération’
Durante un mes.
La UE decidió el martes el cierre exterior e incluyó a Londres al formar parte aún del mercado interior

Ante la amenaza, siempre según ‘Libération’, el ‘premier’ británico cedió y ordenó el cierre de bares, restaurantes, gimnasios, teatros y otros centros de ocio. El Elíseo no ha querido hacer ningún comentario sobre «ese rumor».

Primer sanitario muerto

En Francia, donde la epidemia se acelera, este domingo se conoció la primera muerte de un médico hospitalario por COVID-19. «La ola ya está aquí», advertía Macron. «Vamos a afrontar una crisis financiera sin precedentes, una crisis de la economía real. No hemos llegado al final de lo que esta epidemia nos va a hacer vivir», confió a las páginas de ‘Le Journal de Dimanche’. Los últimos datos cifran en 674 los fallecidos, 112 más en las últimas 24 horas. Hay, además, 1.746 personas en reanimación y algunos hospitales en el este del país están ya tan saturados que Alemania y Suiza han empezado a admitir a algunos enfermos franceses.

La situación ha obligado, además, a desconectar literalmente la metrópoli de sus regiones de ultramar, y desde este lunes y hasta el 15 de abril se han prohibido todos los vuelos que unen el hexágono con esos territorios. Varias ciudades han reforzado sus controles del confinamiento y han impuesto toques de queda nocturnos, como Niza, Perpiñán o Béziers. Y en París, la alcaldesa, Anne Hidalgo, ha pedido medidas de confinamiento más estrictas y valora cerrar los mercados alimentarios abiertos si siguen sin respetarse las distancias de seguridad.

Sobre estas cuestiones deberá pronunciarse este lunes el Comité Científico que asesora al Gobierno, un Ejecutivo en el que hay ya tres positivos por coronavirus, el último, este domingo, la secretaria de Estado de Transición Ecológica, Emmanuele Wargon. Pero mientras se espera a que las medidas de confinamiento empiecen a dar frutos, Francia prueba ya con un antipalúdico, la cloroquina, para tratar el virus. En Marsella se ha testado ya en 24 pacientes, de los cuales en el 75% la carga viral fue negativa al cabo de seis días, y en el otro 25% no se observó un agravamiento de la situación, según el especialista en enfermedades infecciosas, Didier Raoul. Según el ministro de Sanidad, en 15 días se tendrán «estudios sólidos que nos dirán si es un buen tratamiento o no».

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