Lim, entre la patata caliente de Mestalla y sus pérdidas multimillonarias

A las finanzas de Peter Lim el último ejercicio les ha traído un buen varapalo. El dueño del Valencia, un habitual desde hace ya muchos años entre las personas más poderosas del mundo, ha visto desde marzo de 2019 cómo su fortuna se reduce en unos 700 millones de dólares. Un bocado importante respecto a la última actualización de la afamada lista Forbes, donde se mantiene no obstante entre las 1.000 personas más adineradas del planeta. Lim, que tiene en Thomson Medical Group uno de sus principales baluartes económicos, también ha sufrido pérdidas en su gigante sanitario y ahora sigue con expectación los días finales hasta el momento fijado para la compraventa de las parcelas de Mestalla con la cooperativa liderada por ADU Mediterraneo y Olivares Consultores.

Los cooperativistas mantienen su idea de llegar a tiempo al 31 de marzo y poder poner negro sobre blanco ese acuerdo con el Valencia y así, disponer de las pastillas del estadio para seguir desarrollando su operación urbanística. Desde que la propuesta fuera la ganadora en el proceso que fiscalizó Deloitte, el club siempre se ha mostrado optimista pero vigilante, una actitud que comparte con las entidades financieras. Faltan desde hoy ocho días para cumplir con el calendario y los impulsores de la cooperativa trabajan contrarreloj para sumar reservas de pisos y que los bancos estén satisfechos con los avances realizados y plenamente seguros de que la operación es viable. Si la compraventa se llevara a cabo, el Valencia respiraría porque necesita el dinero de los terrenos (unos 140 millones de euros aproximadamente) para reiniciar las obras en el estadio de Cortes Valencianas. Desde que Meriton, en 2014, pasara a controlar el Valencia se han producido varios pasos en falso y muchas promesas incumplidas que ya no pueden darse más por lo recogido en la Actuación Estratégica Territorial (ATE) y la necesidad de las administraciones valencianas por deshacer por fin el entuerto.

Lim, que firmó la compra de la mayoría accionarial del club de Mestalla por 94 millones y más tarde realizaría una ampliación de capital de otros 100 ‘kilos’ (su dominio de la sociedad sobrepasa el 80%), medita alternativas por si fallara el acuerdo con la cooperativa. Según informó ‘Tribuna Deportiva’, el empresario tiene en mente ejecutar otra ampliación de capital –de unos 150 millones de euros– para hacerse con las parcelas y que el club disponga del dinero para afrontar el cambio de estadio. Cabe recordar que ese paso es uno de los compromisos –incumplido– que Meriton adquirió cuando desembarcó en Valencia. Lim aseguró que si en un año no aparecía un comprador de las parcelas, las compraría él y han pasado casi seis años desde entonces.

Desde el club se traslada la idea de que la vía de vender el suelo a la cooperativa está viva pero ven lógico que Lim maneje otra opción por si la compraventa no se lleva a término. Algunos de los hitos recogidos por la ATE ya han sufrido demoras y desde el ayuntamiento y las consellerias afectadas por todo el plan de traslado del Valencia siempre se ha manifestado una comprensión transformada últimamente en impaciencia. Los movimientos del club en este sentido afectan a la ciudad, con la que se tienen compromisos urbanísticos, y las instituciones apremian al Valencia a que zanje el problema lo antes posible. El paso final de todo el proyecto sería que los cooperativistas entregaran los pisos ubicados en Mestalla en 2025.

Hoteles, sanidad y fútbol

En clave valencianista, Lim recibió recientemente una buena noticia con la decisión del Tribunal General de Luxemburgo de anular la multa (24 millones) al Valencia por las ayudas públicas al fútbol. El balón de oxígeno permite al club reducir la necesidad de venta de futbolistas en verano aunque todo está pendiente de si se finalizará LaLiga y el equipo se meterá o no en la Champions League. A nivel global, no ha sido un buen año para Lim, que concentra su actividad empresarial en «propiedades, salud y deportes». Lim cedió dos de sus hoteles en Mánchester para el personal sanitario que lucha contra el coronavirus y ahora está reformando un edificio histórico de la ciudad para levantar otro hotel. El empresario tiene una fortuna valorada en 1,8 billones de dólares, inferior a los 2,5 que Forbes recoge de marzo de 2019.

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