Joaquín Ballester: «La prioridad, por seguridad y movilidad, son los accesos para la segunda fase del polígono»

Con 465 empresas asentadas actualmente en el polígono Fuente del Jarro, el gerente de Asivalco apunta a una “ocupación técnica total”, un número que se mantiene estable desde 2018. Ahora toca enfrentarse, como otras zonas, al COVID-19.

–¿Cómo está afectando la crisis sanitaria del coronovirus?

–La presencia de trabajadores ha descendido progresivamente estos días, pues fue una semana atípica porque inicialmente era de vacaciones. La situación real se verá hoy. Entendemos que por la parte industrial seguirá habiendo actividad, con todas las medidas de precaución, pero en otras se reducirá la presencia de trabajadores, ya que en lo posible se opta por el teletrabajo. Como contraste, hay algunas pocas empresas que han aumentado su producción, especialmente del sector alimentario o los dirigidos a la sanidad, material de laboratorio, entre otros.

–Dejando al margen ese contexto que aún no se ha cerrado, ¿cuáles son las perspectivas para 2020? ¿Podría afectar el ‘brexit’?

–Puede afectar, pero no lo esperamos. Este parque empresarial cuando ha habido una gran crisis, como la de 2008, lo ha notado como todos. Pero, por tamaño, asociacionismo y cercanía a la ciudad y área metropolitana, muchos negocios quieren estar aquí. Fuente del Jarro está lleno y se llena el vecino Táctica.

–¿Cómo es la relación de Asivalco con las administraciones?

–Al ser uno de los parques de referencia normalmente se nos escucha. Somos muy reivindicativos porque representamos a un número muy importante de empresas y los políticos saben que tenemos nuestro impacto o importancia cuando decimos cosas.

–¿Qué retos de futuro tienen polígonos como éste?

–La ley de áreas industriales que impulsó Fepeval, y que cogió el guante el Botánico, va dando pasos. Uno de los retos es la conversión de los que somos Entidad Urbanística de Conservación colaboradora de los ayuntamientos en la nueva figura de Entidad de Gestión y Modernización (EGM), que mejora la actual.

–Un proyecto que tenía en marcha era ‘Innovapoli’. ¿Cómo han respondido las empresas?

–En los siete últimos meses ha habido un proyecto muy interesante porque en Fuente del Jarro hay grandes empresas aunque la mayoría con un perfil clásico. Precisamente ese proyecto tenía como objetivo promover la I+D+i. Estaba subvencionado y acababa a 30 de diciembre pero en la asociación queremos que tenga continuidad. ‘Innovapoli’ lo abrimos al Parque Tecnológico de Paterna y a algunas empresas de la comarca y, en ese sentido, aunque nos debemos a los socios de Fuente del Jarro, cada vez queremos trabajar más en red.

–También hay problemas por resolver. Entradas y salidas, infraestructuras o servicios de transporte son algunos de ellos.

–Llevamos toda la vida reivindicándolo, incluso hay documentos de antes de la construcción del by-pass en los que ya se pedía que tuviese acceso directo a Fuente del Jarro. Nuestra preocupación es el Plan del Transporte de 2012 y el estudio de viabilidad de autobús lanzadera para dos líneas. En 2012, en plena crisis no lo hicieron y hace unos meses volvimos a retomar la idea, que ha asumido la Conselleria de Obras Públicas para implantar este año. Hay que ser consciente de que los accesos actuales no dan de sí.

–Ahora parece que se reactivan proyectos por parte del Ministerio de Transportes.

–De la N-220, en el mejor de los casos estará dentro de cinco años, si no pierden años porque es una obra de 100 millones. Es la que más necesitamos. Pero la prioridad, porque se combina seguridad y movilidad, es tener accesos para la segunda fase. Allí hay 200 empresas y sólo puede entrar o salir un trailer por un túnel que históricamente se ha inundado cada vez que llueve fuerte. Se mejoró hace unos años pero cuando llueve en hora punta sólo quedan dos carreteras, una por La Cañada y otra en Los Molinos que es zona inundable y, por tanto, es complicado circular. Depender de un único túnel no es de recibo y que ese túnel no haya tenido un mantenimiento como toca en 40 años es todavía menos de recibo.

«Por la parte industrial seguirá la actividad pero en otras se reducirá la presencia», afirma sobre el coronavirus

–¿Qué impide hacer este segundo túnel de acceso?

–Dos millones y medio de euros. Y, ojo, aquí de IBI no se pagan menos de 2-3 millones anuales. Ese segundo túnel es de competencia municipal pero se puede buscar ayuda de Fondos Europeos, Generalitat o Diputación. Dotaría de una seguridad impresionante al polígono en una segunda fase tan deficitaria en accesos.

–Hay otro proyecto pendiente como la ampliación del by-pass.

–El que necesitamos es la ampliación a la N-220, una carretera que tiene más tráfico que muchísimas autovías españolas. Con el by-pass estamos disgustados, por ejemplo, hay una parte en la que comen terreno de empresas o no dan solución a un tema de inundabilidad.

–¿Y de la línea 2 de metro?

–Es la que menos han modernizado. Tampoco se ha resuelto un problema hidráulico. Hay cosas que no se entienden: un polígono que en 45 años de existencia ha supuesto la financiación de Paterna y en 40 años reivindicando mejoras no se nos ha hecho caso en nada.

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