Exteriores intenta rescatar a más de 4.000 españoles en el extranjero

 La expansión del coronavirus por todo el planeta ha atrapado a miles de españoles en el extranjero que quieren regresar al país. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores están coordinando operaciones con aerolíneas comerciales, fletando vuelos chárter o contratando ferris para repatriarlos. La semana pasada cifraban en unos 65.000 turistas, residentes en otros países o estudiantes, los que se encontraban en esta situación. Hoy ya son menos, aunque preocupa especialmente la situación de 4.000 ciudadanos que tienen limitadas sus opciones de regreso al encontrarse atrapados por el cierre de fronteras y cancelación de vuelos comerciales.

Es el caso de Filipinas, donde se encuentran varados medio centenar de turistas españoles. Algunos pudieron escapar del país la semana pasada al conseguir una de las últimas plazas en vuelos hacia Europa gracias a compañías que todavía operaban. La situación se agravó, en cambio, para los que pasaban su estancia en los ‘resorts’ turísticos situados en muchas de las 7.107 islas del archipiélago asiático cuando el presidente, Rodrigo Duterte, dio la orden de cerrar los hoteles al público. Exteriores tiene previsto atajar la situación facilitando varios vuelos y fletando barcos interinsulares.

Esta situación se repite en los cinco continentes. Desde Roma han partido ferris con españoles; desde Banjul (Gambia), el sábado despegó un vuelo chárter con 83 españoles rumbo a Las Palmas; desde Praia (Cabo Verde), salió uno el domingo, también hacia Las Palmas, con 120, en su mayoría becarios en prácticas. En Jartum (Sudán), se encontraban 12 turistas que volvieron en vuelos comerciales entre el viernes y el sábado. Desde Atenas salieron dos vuelos hacia Madrid y Barcelona, con más de 50 ciudadanos, y desde Malta partieron, a lo largo de la semana, 540 españoles en tres aviones.

«Quedan más, pero a los que están esperando les digo que no se preocupen, que tengan calma, estamos organizando medios para que también puedan volver», explicó hoy la ministra, Arancha González Laya, en una entrevista en TVE, en la que avanzó que el pasado fin de semana también pudieron regresar a España casi mil españoles desde Buenos Aires, Ecuador, Atenas, Gambia o Cabo Verde.

Por ello insisten a todos los viajeros que quieran volver a sus casas que se registren en la web de el Ministerio de Asuntos Exteriores para tener constancia de su situación, también que llamen al teléfono de emergencia consular, puesto en marcha la semana pasada al calor de la crisis sanitaria y que, solo en las primeras 48 horas, recibió más de 20.000 llamadas de un total de 35.000 personas que lo han utilizado en los últimos siete días.

«Regresen cuanto antes»

Distinta recomendación lanzan a los residentes en el extranjero, «quédense donde están, sigan las recomendaciones sanitarias y pasen la pandemia en casa», afirmó sin tapujos González Laya. Al mismo tiempo, a los turistas que se encuentren en países desde los que todavía hay conexión por vuelos comerciales, les aconsejaba que «regresen cuanto antes». La ministra recordó que, pese a que España -en coordinación con sus socios de la Unión Europea- ha restringido las fronteras terrestres y el paso en aeropuertos y puertos, estas siguen abiertas para ciudadanos españoles y residentes.

Las embajadas y consulados, paralelamente, se han puesto en contacto con los hoteles donde se encuentran viajeros varados para intentar negociar tarifas más favorables para estos.

Pero la labor de Exteriores no está exenta de críticas. Muchos viajeros se quejan de que los teléfonos de asistencia consular suelen estar bloqueados. Dos turistas atrapados en Brasil -que ya han logrado regresar a España- se pusieron en contacto el sábado pasado con este periódico para denunciar que el cónsul español en dicho país les respondió a una llamada de petición de auxilio: «Pueden morirse si quieren». La madre de una estudiante Erasmus en Bolonia (Italia) lamentaba en un mensaje a este medio que la embajada no le daba solución para sacar a su hija del país. La ministra insiste en que están revisando «caso por caso». «No dejaremos atrás a nadie», remachó.

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