Refuerzos de personal, falta de material y desplome en los nuevos ingresos

Las residencias de ancianos son uno de los ámbitos que tiene que hacer frente a una de las facturas más elevadas. Un sector especialmente castigado por el coronavirus y en el que las consecuencias suelen ser mucho más graves, puesto que cuenta con la población de mayor riesgo: personas mayores que, en su mayor parte, cuentan con alguna patología respiratoria u otras que se pueden ver seriamente agravadas por la presencia del Covid-19. El daño más grave que están sufriendo es el fallecimiento de algunos de sus internos a manos del patógeno, pero la crisis sanitaria ha provocado también que se vean obligadas a contratar a más personal, a utilizar material de higiene y prevención hasta verse desabastecidos y a reducir, prácticamente hasta la inexistencia, la cantidad de nuevos internos en las instalaciones.

Al respecto, la gerente de la Asociación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores del Sector Solidario Lares CV, Mar Soriano, subraya estos aspectos como parte de una factura que «aún no estamos en ese punto de cuantificar». «Aún seguimos en la parte del desabastecimiento de material y dando soporte a los centros y tranquilidad ante la falta de equipos de protección, que se los están fabricando ellos mismos o voluntarios. La bajas son muchas, bien por prevención, por ser población de riesgo, o bien por contagio. Esto tendrá un impacto económico que aún los centros no pueden analizar porque deben dar prioridad a cuestiones organizativas y cumplir con las instrucciones».

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