Goethe y mascarillas

Tras leer ‘El infinito en un junco’ (Siruela), me compré ‘Goethe en Dachau’. Irene Vallejo me llevó a Nico Rost, que montó un club de lectura clandestino en el campo nazi de Dachau. A veces conseguían libros (gracias a un kapo amigo y a algunos médicos) y otras los recordaban de memoria. Algunos miembros redactaban libros en su mente. Nico Rost sí escribió. «Me niego a hablar de tifus, de piojos, de hambre y de frío». Pero no es incompatible. Goethe y los piojos. David Sedaris y el coronavirus. ‘El Hormiguero’ y Unidas Pandemia. Reír y llorar. Porque sabes que se puede morir tu madre en una residencia o en un hospital y tú ni siquiera haber podido estar con ella. Y a la vez leer tu horóscopo en las revistas. «Viajar será una tentación deliciosa. Mereces un respiro». O «Toma perspectiva, relativiza y sal de ruta por la naturaleza».

Hay gente que se cabrea por los vídeos de ricos mostrando confinamiento en sus jardines, piscinas climatizadas y gimnasios. Vamos ahora con la lucha de clases, que no tenemos otra cosa. Es más preocupante el milagro alemán. ¿Por qué nosotros caemos como moscas y ellos, no? Ya decía Julio Camba que los españoles iban a Alemania a hacerse sabios. Y sí parece que lo sean más que nosotros. Lástima que ya no podamos movernos y hacer caso al ‘Vente a Alemania, Pepe’. El discurso del Rey no estuvo muy allá. De manera inmediata, como si Olivia Pope hubiera actuado, tenemos una partida de 500.000 mascarillas que manda el dueño de Alibaba con gestión de don Felipe. Superpartidaria del Rey por encima de otros reyes, alfiles y caballos, pero esta propaganda compensatoria da un poco de vergüencita. Aunque es mejor que el tifus, los piojos, el hambre y el frío.

Leave a Reply