«Esta crisis muestra que hace falta una sanidad europea»

La profesora Maria Rita Gismondo es la directora del departamento de Microbiología Clínica, Virología y Bioemergencias del hospital Sacco de Milán, centro de referencia en la lucha contra el coronavirus en Italia. Espera que la experiencia italiana en la lucha contra la pandemia le sirva a España, país al que está ligada al haber colaborado con el Centro Alzheimer de la Fundación Reina Sofía. Gismondo, una de las expertas más respetadas en su ámbito en Italia, apuesta por una sanidad única europea para hacer frente a estas crisis, pues «el virus nos enseña que no existen fronteras». Advierte además de que pandemias como la que afrontamos pueden ser «mucho más frecuentes» a partir de ahora debido a la «globalización y a la formación de megalópolis, donde los contagios se facilitan»

-Las autoridades de Lombardía, la región a la que pertenece Milán, llevan días diciendo que el sistema sanitario está al borde del colapso. ¿Como es la situación en su hospital?

-A nivel regional la situación es muy difícil. Estamos al límite. En el Sacco estamos todos cansadísimos, pero resistimos. Por suerte en Milán la pandemia no está golpeando tan fuerte como lo está haciendo en Bérgamo. Esperemos que tengamos energías y medios suficientes para aguantar hasta que el virus empiece a remitir. Yo soy optimista. Mucha gente se cura.

El coronavirus supera los 53.000 infectados y 4.800 muertos en Italia

-¿Cuándo llegará el pico de la pandemia en Italia?

-Hay que distinguir entre el pico de infectados y el pico de pacientes hospitalizados. No podemos estar seguros, pero por los modelos matemáticos existentes, es probable que el primer pico llegue dentro de una semana o semana y media. El pico de enfermos y de muertos va después. Pero a este virus lo conocemos poco, es absolutamente nuevo. Por lo que sabemos los pacientes necesitan una hospitalización larga, por lo que las camas de la UCI y de rehabilitación se ocupan durante muchos días.

-¿Le parecen suficientes las restricciones adoptadas hasta el momento?

-Decimos que hay que estar en casa para evitar el contacto con otras personas. Sabremos dentro de una semana si las medidas adoptadas empiezan a dar resultado. En la primera ‘zona roja’ donde surgió el foco en Lombardía se impuso un aislamiento total y fue un éxito. En el resto del país se han adoptado ahora medidas un poco más blandas, para que sean compatibles con una economía de base que permita cierta vida. Dentro de dos semanas no tendremos cero contagios, pero espero que cada vez haya menos, para que se reduzcan los pacientes en terapia intensiva y luego, poco a poco, el virus desaparezca.

-¿El gran riesgo es que el coronavirus prenda en Milán como está ocurriendo con Bérgamo?

-Se está haciendo ya bastante para evitar esa situación, pero hay que mantener un equilibrio entre lo que se debe hacer para parar el virus y mantener un mínimo de vida económica. Para eliminarlo del todo habría que seguir el cierre total, como en Wuhan, y luego recomenzar. Pero hay otras motivaciones. En una semana veremos si son bastantes estas restricciones o hacen falta más.

-¿Qué puede aprender el resto de los países de la experiencia italiana?

-El aislamiento es la mejor respuesta. Pero no lo hemos inventado nosotros, es algo que siempre se ha hecho en la historia. Todos aprenderemos algo de esta crisis. Muestra que hace falta una sanidad distinta, dirigida a nivel europeo. La lección es muy evidente: cada región está actuando de manera diferente, lo que crea agujeros en la contención del virus, que no conoce fronteras. Tenemos que actuar todos juntos, el virus nos enseña que no existen fronteras.

LAS FRASES:

Situación en Milán.
«Estamos al límite, pero resistimos. Yo soy optimista, muchos se curan»
Contención del virus.
«Cada región está actuando de forma diferente, lo que crea agujeros»

-¿Cómo cambiará esta situación la sanidad pública? ¿Piensa que se convertirá en la nueva prioridad de los países europeos?

-Hay que pensar que las situaciones de emergencia motivadas por una pandemia no son situaciones aisladas en la historia, sino casos que se repiten. Debemos invertir en sanidad para que el sistema esté preparado ante estos eventos. Hasta ahora ocurrían a intervalos largos. La última crisis fue hace 11 años. Pero hoy por desgracia pueden ser mucho más frecuentes debido a la globalización y a la formación de megalópolis, donde los contagios se facilitan. Solo nos puede salvar una sanidad con capacidad para responder a estos momentos de emergencia.

-¿Qué posibilidades hay de que factores externos acaben con la pandemia, como que el virus pierda su agresividad o no se desarrolle igual por el calor?

-Las pandemias tienden a hacer que los virus pierdan su fuerza. A menudo pasa esto, pero no sabemos si va a ocurrir ahora. Esperemos que con el calor desaparezca, pero tampoco podemos estar seguros. Se hacen hipótesis con modelos experimentales basados en casos pasados. Sabemos que las infecciones a las vías respiratorias se reducen con el buen tiempo. No es porque el virus sea sensible al calor, sino porque con el buen tiempo hay menos grandes concentraciones de gente en espacios cerrados.

-¿El virus que golpea a Lombardía es justo el mismo que surgió en China? ¿Por qué el porcentaje de muertos es mucho mayor?

-En Lombardía hay cosas que no entendemos. Hay una agresividad que no nos conseguimos explicar. Hay varias hipótesis, pero tal vez el virus haya mutado. Es algo que está en su naturaleza. Realizamos un estudio en el Sacco junto con otros centros en el que vimos que el virus italiano era el mismo que el de Wuhan. Pero puede mutar. Entre distintos investigadores del mundo tal vez consigamos explicar lo que ha ocurrido. Sí que estamos seguros de que el origen del virus está en los murciélagos.

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