El coronavirus llevará este año a la economía española a la recesión

La economía española caerá en recesión este año. Esa es la hipótesis que manejan todos los expertos y gabinetes de estudios consultados y así lo suscribió también la agencia de calificación crediticia S&P con su previsión de una caída del PIB del 1,8%. Sin embargo, será solo un bache, pues en 2021 crecerá con fuerza, un 3,1%.

La OCDE, por su parte, advierte de que el impacto del coronavirus en el mundo está superando sus peores previsiones. Hace dos semanas avanzó que esta crisis podría llevar a la recesión a la eurozona y Japón, mientras la economía mundial se reduciría hasta un 1,5%. «Ahora parece que ya hemos avanzado mucho más allá del escenario más severo», admitió este sábado su secretario general, Ángel Gurría, que destacó que esta pandemia constituye el tercer gran ‘shock’ económico, financiero y social del siglo XXI, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la crisis financiera global de 2008.

«Esta crisis se asemeja a la caída de un meteorito en la economía española», explica John Plassard, especialista de inversión Mirabaud, que advierte de que los esfuerzos de austeridad tras la crisis económica de 2008 pueden verse «gravemente comprometidos» y nuestro país volvería a entrar en recesión. Por ello, Plassard compara los efectos del coronavirus con los de un «desastre natural como un tsunami o un meteorito».

Por delante, un horizonte tan complicado como el que había en 2008. Esa es la conclusión principal de la encuesta a economistas que elabora mensualmente el instituto alemán ZEW. Las expectativas de crecimiento son las más bajas desde diciembre de 2011, se han desplomado como consecuencia de la pandemia y las contundentes medidas de aislamiento.. Realmente, lo que están estimando los economistas es que la economía estará congelada durante los próximos meses.

Que estamos a las puertas de una recesión técnica (dos trimestres consecutivos de PIB por debajo de cero) es claro. El primer trimestre, por el parón de la actividad de marzo como consecuencia de las medidas de confinamiento y cierre de empresas por el coronavirus. El segundo, si, como es probable, las restricciones se prolongan durante abril, explica a este periódico Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas. «Bajo el supuesto de una epidemia que se frena gradualmente a partir de finales de este mes, en línea con los que ocurre en China y Corea del Sur, la producción podría repuntar poco a poco a partir de mayo. Por tanto, el crecimiento podría pasar a terreno positivo a partir del tercer trimestre», considera optimista Torres.

De una V a una L

Lo que ahora muchos economistas se plantean es si la recuperación será en forma de V (una gran caída pero después una recuperación del mismo nivel), de U (algo menos pronunciado) o una L (caída y posterior estancamiento). Torres considera que será «difícil» que la crisis sea una V porque costará «mucho tiempo recuperar el terreno perdido». Por ejemplo, la temporada turística de verano va a verse afectada, «es ya inevitable», cuando hace solo una semana se dudaba de si la crisis podría suspender la Semana Santa. Además, las cadenas productivas, desorganizadas por la falta de suministros, tardarán en recomponerse. «En el mejor de los casos, la recuperación será en U. Pero si, además, no se toman las medidas adecuadas, entonces podríamos entrar en una verdadera recesión, prolongada por la espiral de recorte de la demanda. Sería la temible L», explica el experto de Funcas.

Paralizar durante un mes la economía, «un parón en seco», como definió el panorama el propio presidente del Gobierno el pasado martes tras el Consejo de Ministros, tiene efectos «muy importantes» en el país. «El país puede aguantar, pero el coste es enorme», explica Pedro Aznar, profesor de Economía de Esade. En su opinión, es «prácticamente seguro que España entre en recesión en el segundo semestre de 2020».

Además, considera que la crisis de 2008 fue financiera que contagió a la economía real, pero ahora «es al revés, es una crisis en la economía real que está paralizando la actividad económica y afectando profundamente a los mercados financieros», señala el experto, que recuerda que esta crisis es «más global» porque afecta a «muchas más ramas de la actividad productiva».

De recesión a depresión

Incide en que con una deuda pública cercana al 100% del PIB, España tiene «menos margen de maniobra en política fiscal y económica» que en 2008. En este sentido, Javier Díaz-Giménez, profesor de Economía del IESE, considera que habrá un rebote en la economía, pero el problema es que no se sabe cuándo. «Ya hemos perdido la Semana Santa y algo del verano», algo grave para el PIB de España, teniendo en cuenta que el turismo representa casi el 12%, explica. Pero opina que la crisis de 2008 fue «mucho peor» porque estaba el sistema bancario involucrado y ahora está más saneado. «La importancia de que se estén registrando ERTE y no ERE hará que las empresas puedan mantenerse abiertas y rebotar el día que se acabe la emergencia sanitaria», precisa.

Menos optimista es Joachim Fels, asesor económico de la gestora de fondos Pimco, que avisa de que la solución a esta crisis requiere una «enorme respuesta fiscal» para evitar que el escenario «ya inevitable de una recesión pueda convertirse en uno de depresión».

El empleo es el mayor foco de atención. Desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya han cifrado en 25 millones las personas que podrían quedarse sin empleo en el mundo. En España, los sindicatos estimaron que más de un millón de trabajadores se irán al paro por los ERTE que se están realizando en miles de empresas. Más allá, Cepyme estimó que entre 2,5 y 3 millones de trabajadores se verán temporalmente afectados por el parón de la actividad.

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