Subir a la Creueta del Montgó

He liberado a la bicicleta estática de sus funciones como perchero y la he puesto frente a una ventana que da al Montgó. Por un momento, con el aire dándome en la cara y el olor de la lluvia he creído estar fuera de casa, y me he puesto a pensar en la barbaridad de tiempo que hace que no subo a la Creueta.

Me estoy haciendo una lista para cuando todo esto acabe de cosas que quiero hacer, entre lo que no esta organizar los dos cajones izquierdos del mueble del salón, que igual no sobreviven al encierro. Pero como algún día nos dejarán volver a salir a la calle, creo que será mejor tener la lista hecha y así adelantamos tiempo.

He descartado aquellas cosas que puede que haga un día pero no serán inmediatas, como viajar a Venecia o ver con mis propios ojos las pirámides (disculpen los tópicos, por favor). Así que esto es lo que tengo en mente: quiero ver la alineación de la Foradada. Todos los años lo pienso, y miro fotos, pero nunca he ido y está a tiro de piedra, así que iré.

Quiero también subir a Castells a comer ‘minxos’ y pasear por allá arriba. Quiero reservar una visita a Les Freses y llevarme allí a mi madre y al resto de la familia. Quiero apuntarme a un curso de golf y aprender ruso y a bailar tangos. Desempolvaré la guitarra. Quiero salir con mis amigas a caminar, a tomar tapas, a discutir y a reírnos del mundo.

Quiero volver a aplaudir en la Baixada del Bullent, que también hace tiempo que ni me acerco. Quiero participar en un concurso de paellas, aunque el último juré que sería el último. Quiero volver este año a las fiestas del Verger, y tomarme unas copas con mis primos en el patio de la tía Pepa.

Quiero tomarme todos cafés que siempre hemos dicho que nos tomaríamos. Y quiero volver a reunirme con las compañeras de colegio para celebrar otro aniversario.

Y al Montgó. Quiero subir al Montgó otra vez, y desde allí arriba dar gracias por haber dejado atrás estos días.

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