Repostería básica de cuarentena

Parece que hay gente preocupada porque, una vez terminada la cuarentena, salgamos rodando por la puerta de casa debido a los atracones que nos estamos pegando. No sufran. Mejor será acabar todo esto con 4 kilos de más que sufrir ansiedad o angustia, y ya se sabe que ambas cosas se llevan mejor con una golosina a mano. Entre eso y que muchas pastelerías han bajado la persiana temporalmente, parece que la repostería casera está viviendo una nueva juventud en los hogares españoles. Si no me creen, miren este tweet en el que se ve claramente cómo entre las nuevas prioridades de la lista de la compra está un producto que, sinceramente, no suele ser tildado de primera necesidad: el impulsor, gasificante o polvo de hornear.

El Royal de toda la vida, para que me entiendan. No quiero yo hacer promoción a ninguna marca en especial y además existen numerosas opciones de otros fabricantes, pero es cierto que la mayoría de nosotros interpretamos ‘royal’ como equivalente total de un producto en concreto, igual que a veces nos ocurre con el ‘albal’ o el ‘bimbo’. El royal está tan metido en nuestra memoria culinaria que es normal verlo así escrito en los libros de recetas, y resulta casi hasta confuso para los lectores ver en la lista de ingredientes otras denominaciones como «levadura química» o «impulsor», que es lo que realmente es. Rizando el rizo, ni siquiera es realmente una levadura, nombre que reciben los hongos vivos que hacen fermentar el pan. En el impulsor químico esta función análoga (la de «levantar» las masas de repostería), la hacen sus componentes químicos como el ácido tartárico, el bicarbonato de sodio o el de amonio.

Fue en la década de 1860 cuando se empezaron a producir y comercializar los impulsores de doble acción, que reaccionan primero a la humedad y después al calor dentro del horno, y precisamente en 1866 fue cuando nació en Nueva York la Royal Chemical Company, alma mater del famoso royal que usamos hoy en día. Pues bien, esta marca hizo su entrada en el mercado español durante las primeras décadas del siglo XX y una de sus mayores difusoras fue la célebre María Mestayer Jacquet, alias marquesa de Parabere (1877-1949).

Hojas del folleto ‘Pasteleria Royal’.

Seguro que en algún rincón de la estantería o bien a mano cerca del fogón tienen ustedes su obra magna, ‘La Cocina Completa’, en alguna de las muchísimas ediciones que se han vendido desde su publicación original en 1933. Lo que quizás no sepan es que en 1947 pergeñó un recetario algo menos relevante pero igual de exitoso: el folleto ‘Pastelería Royal’. Como los chefs famosos de hoy en día, la marquesa fue contratada por esta marca comercial para idear recetas sencillas que utilizaban impulsor y con las que se obsequiaba a las consumidoras a cambio de que enviaran por correo un cupón debidamente cumplimentado. Este folletito de poco más de 30 páginas se convirtió en imprescindible y en la base de los conocimientos reposteros de miles de amas de casa españolas, así que qué mejor que usarlo también durante estos días duros en los que necesitamos el consuelo de algún dulce.

Pastelería Royal, Maria Mestayer (1947)

Bizcocho sencillo

Ingredientes: 225 g de harina, 225 g de azúcar, 60 g de mantequilla, 4 cucharaditas de levadura química en polvo, 1 huevo, 1 pizca de sal fina, 250 ml de leche.

Elaboración: ablándese la mantequilla a tempratura ambiente, añádase el azúcar, bátanse hasta poner la mezcla cremosa y agréguese el huevo bien batido. Por separado júntese la harina, la sal y la levadura, añadiendo esto a la masa anterior alternativamente con la leche. Dispóngase esta masa en un molde untado con mantequilla y enharinado y cuézase en un horno con calor moderado [180 grados]. Una vez frío cúbrase con dulce de yema, mermelada de albaricoque o azúcar glas.

Pastelería Royal, Maria Mestayer (1947)

Magdalenas

Ingredientes: 125 g de azúcar, 125 g de harina, 100 g de mantequilla, 3 huevos, 1 cucharadita de levadura química en polvo, vainilla.

Elaboración: Bátanse los huevos con el azúcar hasta ponerlos muy espumosos, a continuación añádanse, ayudándose con una cuchara de palo, la harina tamizada junto con la levadura, la mantequilla a medio derretir y la vainilla. Se llenan de masa unso moldecitos a propósito previamente untados con mantequilla y se cuecen a horno caliente durante unos 10 minutos.

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