Ojo avizor

El tiempo que se avecina va a resultar aún más difícil de transitar con serlo y mucho cuanto ya ha sucedido. En las próximas semanas el virus golpeará todavía con fuerza mayor. También el recuento dramático de víctimas se incrementará de forma exponencial. Amén de la pérdida dolorosísima de vidas humanas se extenderá en paralelo el drama social que supone el incremento del paro con lo que tal situación conlleva de carga negativa en la vida de las familias y para la estabilidad nacional. Una referencia inquietante de posibles consecuencias muy graves. Sin embargo, es preciso mantener robusto el vigor anímico por difícil que sea. Al final, sin duda, España ganará la batalla con disciplina, sufrimiento y solidaridad pero ya nada volverá a ser igual. Los efectos de la pandemia obligarán a abordar el día de después con profundo sentido quirúrgico en todos los órdenes. Depurar responsabilidades políticas porque evidentemente las hay. Basta acudir a las hemerotecas para comprobarlo. Además, analizar las carencias operativas constatadas y remediarlas para siempre. Revisar a fondo la estructura orgánica de nuestro Estado del bienestar para fortalecerla. Acabar con chiringuitos administrativos y dispendios presupuestarios carentes de utilidad pública. Se hará caiga quien caiga. No obstante, mientras tanto hay que permanecer alerta frente al juego inmoral de los sectarios. Aquellos que ante este cúmulo de angustia y muerte tratan de amasar una ganancia miserable anteponiendo su ambición de poder y su obsesion ideológica a la más elemental lealtad institucional. Son los enemigos declarados del régimen de libertad, convivencia y reconciliación que España se dio con la Constitución de 1978. Son la tropa del gobernante de coleta y chalet millonario que ha abandonado a su suerte a tres millones de trabajadores autónomos para intentar crear las bases de un clima de convulsión revolucionaria que después pueda manejar a su antojo. Son aquellos que en estos amargos instantes convocan caceroladas para mezclar su ruido malsano con la limpia respuesta testimonial de los balcones abiertos al homenaje y a la esperanza o se atreven a colar en un Real Decreto Ley histórico la plaza de Pablo Iglesias en la Comisión delegada para el CNI a ver si la cosa pasa de tapadillo. En definitiva, son los amigos de las dictaduras comunistas bolivarianas y de los regímenes teocráticos a los que ayer servían por dinero y que Sánchez ha sentado en el Consejo de Ministros incumpliendo su palabra a los españoles sin el más mínimo rubor. Urge por tanto estar en guardia,ojo avizor. En defensa de la democracia, de la verdad y de la patria.

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