«El miedo lo tendremos en abril y mayo»

El sector químico tampoco deja de trabajar pese a la parálisis provocada por la alarma sanitaria. Sin embargo, la sombra del desabastecimiento se cierne sobre las empresas de este ámbito, que se nutren de multitud de proveedores de distintos países, sobre todo europeos.

Este es el escenario en el que se encuentran empresas como Irisem, una pyme valenciana especializada en la fabricación y distribución de colorantes para la industria química. «Tuvimos la suerte de que cuando empezó a expandirse el virus en China, ya tomamos medidas y lo primero que hicimos fue comprar materias primas y reforzamos el stock de los productos que distribuimos. La verdad es que nuestro departamento de compras lo hizo muy bien», cuenta Amaya Fernández, directora general de esta mercantil que emplea a 26 personas en total.

Por lo que respecta a la situación actual de la firma, Fernández cuenta que se han adaptado rápidamente al teletrabajo en los puestos que era posible aplicarlo mientras que la parte del laboratorio funciona a turnos para evitar la menor exposición posible de los empleados.

«Todos tenemos activado el teletrabajo, sobre todo los comerciales, que desde el lunes no vienen a la oficina y hacen llamadas por Skype. En la parte de producción hemos establecido turnos para que coincidan lo mínimo posible y en distribución y logística funcionamos con este mismo sistema», explica la empresaria y añade que, de este modo, sólo hay una persona trabajando físicamente por departamento.

En ese sentido, la directora -que además pertenece a las Juntas Directivas de la CEV, a la Asociación Quimacova y la Asociación de empresas Plásticas de la Comunitat- indica que el reto para las pymes ha sido «activar el teletrabajo» de manera rápida. «Con Nunsys lo hemos hecho muy rápidamente, pero es cierto que es un reto para todas las pymes», añade la empresaria, que también es consejera en la tecnológica valenciana Nunsys.

En cuanto al cierre de empresas decretado por el Gobierno, Fernández asegura que «todavía» no les ha afectado. «Nosotros trabajamos con muchos sectores y eso nos salva. Sin embargo, sí que vemos complicaciones en la industria de las pinturas, que es la que peor lo va a pasar», explica la empresaria al señalar que los establecimientos de pintura hacen su agosto precisamente en los meses de mejor temperatura porque es cuando los particulares se animan a pintar.

En concreto, Fernández destaca que el sector del plástico «está trabajando a tope», sobre todo por la demanda de botellas de lejía y desinfectante. «Estas semanas han sido de locura. Hay sectores que están creciendo. En nuestro caso, la facturación de este mes va a crecer respecto al anterior», señala Fernández.

No obstante, confiesa que la «inquietud» existe, sobre todo de cara a abril y mayo. «No sabemos qué pasará en abril y mayo, es lo que me empieza a dar miedo. Sobre todo porque recibimos mucho de Europa y si hay problemas acabará repercutiéndonos. Si empiezan a cerrar más empresas, entonces sí habrá problemas de liquidez y de abastecimiento de materias primas», asegura.

«Nosotros funcionamos con más ventaja porque vendemos al por mayor y la industria no ha parado», añade la directora, quien resalta la labor de su equipo. «Si no fuera por ellos, por su buen hacer y predisposición, estaría la cosa fastidiada. Somos un equipo bastante joven y eso a nivel tecnológico nos ha ayudado mucho. La gente está muy motivada y es flexible a la hora de adaptarse a la situación», afirma.

En cuanto a la posibilidad de un ERTE, Fernández lo descarta. «No podemos acogernos a ninguna de las medidas del Gobierno y no es necesario un ERTE», señala. No obstante, admite que echan en falta más ayudas directas para las pymes que siguen trabajando pero que se enfrentan a impagos y aplazamientos. «En este mes no habrá desaceleración, pero me da miedo abril y mayo. Si Europa no tiene stock, va a ser difícil», sentencia la empresaria.

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