Controles a los coches en Roma y colas en los supermercados en Milán ante las nuevas restricciones frente al coronavirus

Desde este sábado la Policía tiene orden de controlar a todos los vehículos y viandantes que circulen por las calles de Roma para verificar que nadie sale de casa sin motivo. Es una de las nuevas restricciones adoptadas para hacer frente a la pandemia de coronavirus, que ya ha superado en Italia los 47.000 contagiados, de los que más de 4.000 han fallecido. Ayer hubo 627 muertes y casi 6.000 infectados adicionales, un nuevo récord desde que el Covid-19 provocó la primera víctima en el país hace ya un mes.

El Gobierno anunció anoche medidas adicionales para tratar de frenar la enfermedad, como el cierre de los parques y jardines de todo el territorio nacional. A partir de ahora sólo se podrá practicar deporte cerca de la propia vivienda y en solitario. Con una ordenanza firmada por el ministro de Sanidad, Roberto Speranza, se prohibió además trasladarse a las segundas residencias durante el fin de semana. Las nuevas restricciones obligaron a cerrar los bares y cafeterías de las estaciones de tren y de las gasolineras. Sólo permanecerán abiertos estos establecimientos en las autovías y podrán vender únicamente alimentos para llevar.

Aunque en un primer momento se especuló con que el Ejecutivo también iba a obligar a los supermercados a que cerraran los domingos, finalmente descartó esta petición que le habían hecho algunos gobernadores regionales, que exigían restricciones aún más severas. Entre ellos destaca Attilio Fontana, presidente de Lombardía, la zona más afectada, que amenaza con imponer nuevas limitaciones en este territorio para que queden sólo abiertas «las actividades esenciales».

Las últimas restricciones y el temor de parte de la población a que se tomen medidas aún más duras en los próximos días provocaron este domingo de nuevo largas colas en los supermercados de Milán. En algunos grandes establecimientos había personas haciendo cola desde las 6:30 de la mañana, una hora antes de que abrieran sus puertas.

El punto álgido de la pandemia en Italia parece todavía lejano y las autoridades temen que no llegue la semana que viene, como se preveía inicialmente, sino la siguiente. Sperenza pide una y otra vez paciencia y responsabilidad a los ciudadanos. «Sinceramente en este momento no creo que sea posible prever cuándo será el día del pico. Debemos insistir en el máximo rigor. Por el lado institucional, con las medidas aplicadas y, por parte de los ciudadanos, con un comportamiento que respete estas medidas», insistió el ministro de Sanidad.

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